No siempre es un camino sencillo

No siempre es un camino sencillo

"Es un caso que recuerdo con mucho gozo y gratitud, era un alumno con una adicción fuerte a la pornografía. Por ser menor de edad, busqué el consentimiento de los papás para orientarlo; gracias a Dios, unos papás muy consagrados y personas de mucha oración, quienes compartieron que estaban orando por provisión de alguien que pudiera ayudar a su hijo. Recuerdo que, en una de las primeras sesiones, tocamos el tema sobre el hecho de que aún lo malo o nuestros errores Dios los puede transformar para bien, cuando hay un arrepentimiento genuino y humildad en nuestros corazones; recuerdo que en esta sesión este joven lloró mucho, pues expresaba el deseo de dedicar su vida al servicio de Dios.

Fueron dos años de discipulado, todos los viernes, a las 5:00 de la tarde, en la misma cafetería, hasta nos hicimos clientes. Recordar el crecimiento que este joven tuvo en este tiempo, es recordar la gracia, amor y misericordia de Dios en la vida de sus hijos. Después de estos dos años, tuve poca comunicación con él, pero, una noche me escribió invitándome a comer pues quería compartir una noticia conmigo. Acordamos fecha y hora, fue la misma cafetería de siempre, y ahí compartió su experiencia al brindar una enseñanza, en el grupo de jóvenes de su iglesia por primera vez, y de su rol como directivo con los jóvenes. Tengo muy presente las palabras que usó ese día: “Gracias miss por todo lo que hizo por mí, siéntase tranquila de que ahora está dando fruto todo lo que usted sembró hace tiempo atrás”. Narro esto, con mucha nostalgia y un gozo profundo en mi corazón, al recordar la gracia de Dios en este proceso y doy toda gloria solo a Él.

Evelyn Subuyuj, colaboradora del equipo VAMOS