«Dios me llamó para servir a la comunidad sorda del Perú»

«Dios me llamó para servir a la comunidad sorda del Perú»

En un inicio mi mamá no podía concebir, gracias a Dios mi mamá luchó ante esta situación, mantuvo la fe y al final ella quedó embarazada.

Dentro del proceso de dar a luz, hubo una negligencia médica y, como consecuencia, al tercer día de nacido diagnosticaron que tenía parálisis cerebral, viéndose afectada mi audición, entre otros factores más, producto de la condición física. Cuando se hizo un exámen médico completo, se descubrió que una cuarta parte de mi cerebro no tenía las funciones completas, dentro de este diagnóstico se decía que no iba a ver, ni escuchar o rendir académicamente, y hasta la posibilidad de quedar en estado vegetal.

Mis padres confiaron en

el Señor en medio de este

proceso y en la actualidad

no soy ciego, no tengo

discapacidad intelectual, he logrado culminar la

universidad y actualmente me desempeño como

psicólogo de la comunidad

sorda en el Perú, Dios

me ha llamado para el

servicio de su iglesia. Yo

quedé muy sorprendido cuando Dios me mostró lo que tenía que hablar a la iglesia en medio de una realidad en la que muchas veces la iglesia se rige más por las ideas de este mundo sobre este tema de la discapacidad, que por lo que la Biblia afirma sobre este tema.

¿Buscar un milagro o reconocer mi llamado a través de la sordera?

Un día fui a una iglesia pequeña tras una invitación, y cuando la iglesia se dio cuenta que era sordo, vinieron hacia mí tres personas, uno me agarra la cabeza, otro me agarra las orejas y otro me agarra el cuerpo, para orar por mi y

pedir a Dios que me “curara la sordera” y yo me sorprendí. Ellos se dejaron guiar por sus ideas por lo que vieron pero no por lo que Jesús veía en mí, Él me ha dado un llamado.

Cuando vemos la Biblia vemos cómo Jesús no vio primero la condición de discapacidad sino vio la condición de su corazón.

Cuando vio al paralítico lo primero que le dijo fue que sus pecados eran perdonados. Así como Jesús hizo milagros en mi vida en muchas otras áreas como en mi condición física, cognitiva, sensorial, Él me dio la condición de sordo, entiendo la importancia de mi identidad como persona sorda en Dios, y poder compartir con la iglesia que también soy un escogido de Él. He entendido la importancia de no dejarme influenciar por lo que dice la sociedad, sino por lo que dice Jesús a través de Su palabra.

“ Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿no soy yo Jehová? Ahora pues, ve, que yo seré en tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.” Éxodo 4:11-12

Roberto De Jesús Rojas, sirviendo en el ministerio La Mesa del Reino

La Mesa del Reino

es un ministerio que anhela ir y presentar el amor de Dios a las personas con discapacidad y a través de ellas a su familia, comunidad e iglesia.

Revista VAMOS septiembre 2024

La gente que no vemos

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