Las naciones tocan a la puerta

Las naciones tocan a la puerta

El pastor José Antonio Altamirano nos cuenta cómo ha participado la iglesia en Tijuana, México frente a la situación de que muchos haitianos han llegado.

Dice que las iglesias se involucraron notoriamente abriendo sus puertas a los refugiados. Durante el proceso las iglesias abrieron 23 albergues.

Un ministerio de este tipo requiere tiempo, pero trae frutos, comenta el pastor: “A partir del segundo día que abrimos el albergue tuvimos diariamente, un tiempo devocional con ellos”.

Como resultado, se estableció una iglesia haitiana (en criollo haitiano) en sus instalaciones, en la cual se sigue reuniendo.

“Hace unos meses tuvimos la bendición de bautizar a un muchacho que llegó al albergue y se convirtió en discípulo de Jesús”.

“Con actitud de servicio, entendiendo que es parte fundamental de la misión que tenemos que compartir, se buscan las vías para resolver los conflictos naturales que surgen en este tipo de ministerios”, dijo José.

A veces no entendemos la magnitud de lo que

Algunas características de los refugiados, migrantes o desplazados internos

1. Están en vulnerabilidad: estar en un lugar desconocido, con un idioma y cultura totalmente distintos, sin seguro médico, sin un trabajo y quizá sin dinero; pueden ser víctimas de estafas o aumentos excesivos de pasajes.

2. Sufren dolor y soledad: perder a seres queridos de la noche a la mañana, tener que abandonar su pueblo o no cumplir las metas que pensaban puede sumirlos en depresión, desconfianza o amargura.

3. Tienen esperanzas: ya dejaron lo peor atrás: el dolor y/o la violencia y ahora, a pesar de las carencias, tienen la esperanza de un futuro mejor.

implica ser un refugiado. No solo se trata de dejar el lugar donde has crecido, es dejar atrás tus raíces, cultura, idioma, idiosincrasia, es decir; todo lo que te resulta familiar.

“En este momento de vulnerabilidad necesitan a Dios y a la Iglesia ofreciendo una respuesta a sus necesidades”, dijo José. Ilustración/Camila Chunga

Es nuestra responsabilidad dar asilo al refugiado “El Señor protege a los extranjeros que viven entre nosotros. Cuida de los huérfanos y las viudas, pero frustra los planes de los perversos”. Salmo 146:9

• Creamos conciencia. Es una tarea que no es ajena a la vida de nuestra iglesia, es parte fundamental de la misión de Dios.

• Optimizábamos nuestros espacios. La iglesia debe permanecer abierta toda la semana.

• Brindamos una oportunidad de identificación con la comunidad. Reconocerán que la iglesia sirve realmente a los necesitados.

Patricia Oviedo, en México

“La responsabilidad de la Iglesia es llegar más allá de sus actividades sociales y religiosas y abrazar a quienes no pertenecen a su comunidad.”

Recibiendo a las naciones

Revista VAMOS septiembre 2024

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