Disposición sacrificial para servir

Disposición sacrificial para servir

Muchas veces leemos o escuchamos la parábola del buen samaritano y no reflexionamos en que, quizás, en ocasiones actuamos como los religiosos que pasaron por el lugar donde estaba el herido y siguieron de largo.

Sin embargo, hay historias que nos motivan y nos mueven a la acción como la de Henry Warao. Este hombre quería darles a otros la esperanza que él y su familia encontraron en Cristo. Henry Warao se involucró en el trabajo misionero desde el momento en que nació de nuevo.

“Desde muy pequeño sentí la necesidad de una salida y Cristo me cambió y sentí la necesidad de que otros también sientan lo mismo que yo”, dijo Henry.

Cuando su la familia se mudó desde la República Dominicana a Venezuela, Henry Warao vio la necesidad de muchos venezolanos que no habían conocido a Jesucristo como Señor y Salvador.

“En poco tiempo recorrí toda Venezuela haciendo labores de evangelismo y misiones, predicando en todos los lugares dentro y fuera de los templos con todo tipo de actividades, y en un tiempo pastoreando en tres pueblos campesinos a la misma vez”, expresó con gozo.

A poco tiempo de estar en Venezuela se enteró de que existían indígenas de muchas tribus con una cosmovisión, cultura y lengua diferente.

“Y en ese momento le dije a Dios. Señor… ¡Quiero dar mi vida por ellos, anunciando tu Palabra!”, dijo Henry.

Que Dios nos ayude a sensibilizar nuestro corazón y a comprender la realidad que viven muchas personas en situaciones de vulnerabilidad. Como cristianos, podemos difundir el mensaje del Evangelio a través de las acciones con amor, ya que un día nos presentaremos ante el Señor y daremos cuenta de todo cuanto hayamos hecho.

Como dice en Romanos 15:20-21: “Y de esta manera me esforcé a predicar el Evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán”. Se involucró con otros misioneros con experiencia indigenistas y así comprendió la mejor forma de compenetrarse con ellos, respetando su cultura, mas no perdiendo sus principios bíblicos. “Ellos vieron en mí a una persona en quien se podía confiar y yo pude enseñarles a ellos de quien había aprendido, Jesús mi Salvador”, dijo Henry. Henry recomienda a las iglesias y a los hermanos que sientan este llamado de parte de Dios estar seguros de tomar la cruz de Cristo, porque si no fuera por las misiones, la iglesia no se propagaría por todo el mundo y recomienda que nos preocupemos más por alcanzar a los que no han sido alcanzados. “Subimos con frecuencia a unas montañas y pasamos tiempo de ayuno y oración, además vamos por algunos pueblos, pasamos películas, hacemos actividades infantiles, visitamos a la gente de escasos recursos, donamos ropas y alimentos, realizamos evangelismo y discipulado. Cuando el Concilio: Iglesia Jesucristo Fuente de Amor nos invita, vamos a sus congregaciones, especialmente a la frontera con Haití”, concluyó.

Francisco Camilo, colaborador del Equipo VAMOS

Guadalupe Contreras, El Salvador

Revista VAMOS septiembre 2024

La gente que no vemos

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