Los hizo perfectamente sordos

Los hizo perfectamente sordos

Hemos conversado con Telma Pineda, guatemalteca, que por muchos años ha servido a la comunidad de sordos. Empezó a aprender el lenguaje de señas a los 12 años y se desarrolló como intérprete y participó en actividades evangelísticas, campañas informativas, tutorías y viajes misioneros que realizaban para apoyar la comunidad de sordos.

Ha servido en dos iglesias de sordos y dirige viajes misioneros de corto plazo para apoyar la construcción de la escuela de sordos en Jutiapa, Guatemala.

1. ¿Considera que falta personal para servir en estos campos?

Hacen falta obreros y el desarrollo de nuevas obras que le enseñen a los sordos del amor de Dios y la obra de Cristo en la cruz. La mayoría de sordos no reciben educación y sobreviven sin desarrollo de lenguaje o lenguaje básico y limitado. Muchos de ellos crecen en hogares en los que se ve la sordera como un castigo de Dios; los limitan sin saber que un sordo es capaz de desarrollarse completamente normal si logra desarrollar su lenguaje natural: lenguaje de señas.

2. ¿Ha visto a iglesias locales involucrarse en este ministerio, qué tanta presencia tiene?

Creo que muchas personas y pastores no piensan en los sordos, ni en la necesidad que tienen de conocer a Cristo, y la importancia de compartirles el Evangelio en su propio idioma. Pocas iglesias proveen el servicio de intérpretes para que los sordos participen y “entiendan” el mensaje.

3. ¿Cómo ser parte de este ministerio, algún consejo?

Los sordos “oyen” por los ojos. ¡Se les debe predicar de forma visual!

Hay que informarse, entender la necesidad e involucrarse. En realidad, la forma

más eficaz de transmitir el evangelio es de sordo a sordo, por lo que la iglesia debería enfocarse en el apoyo y desarrollo de líderes, maestros y pastores sordos que lleven a cabo esta tarea. La mayoría de la población sorda es de escasos recursos, por lo que el aporte económico es de mucha importancia en el desarrollo de los ministerios actuales y futuros. También apoyar lo que otros ministerios, ya están haciendo, aprender de ellos y multiplicarse en otras áreas del país.

4. Según su experiencia, ¿Cómo debemos ver a los sordos, pensando que ante los ojos de Dios todos tenemos el mismo valor y dignidad?

El Salmo 139:16 dice “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”. Dios “no olvidó” darle el sentido auditivo a los sordos, los creó así con un propósito. Los hizo perfectamente sordos. No debemos verlos como menos, ni hacerlos a un lado. Un sordo puede y debe desarrollarse como cualquier otro ser humano, tiene necesidad de un Salvador y derecho a tener una relación con Dios. Esto se logra proveyéndole el desarrollo del lenguaje de señas y enseñándoles a través de este.

5. Algo más que quiera compartir.

He entendido que la comunidad sorda es una subcultura minoritaria en todo país con su propio lenguaje, historia, experiencias, ideologías y formas de ver la vida. Es un grupo no alcanzado pues, aunque pertenezca a un país donde hay mucho acceso al evangelio, los sordos se encuentran al margen de este. A lo largo de los años, Dios me ha permitido ver Su provisión y que Su obra sigue adelante independientemente de quién la lleve a cabo, nadie es indispensable. Él usa a personas comunes, dispuestas a servir, a quienes capacita y dirige. Es mejor seguir Su agenda y dejarse usar por Él pues Sus planes van más allá de lo que uno puede controlar o imaginar.

Revista VAMOS septiembre 2024

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