
Un grupo no alcanzado: los sordos
Personalmente mis ojos se abrieron al ser expuesto a personas sordas.

Una silla de ruedas no puede limitar un corazón comprometido con la misión de Dios, dice Benito Toro, misionero y pastor puertorriqueño, quien lleva 15 años en silla de ruedas tras el diagnóstico de distrofia muscular, enfermedad degenerativa que debilita los músculos en su cuerpo.
“Dios no necesita nuestras capacidades, necesita nuestra disposición. Es por eso que no debemos enfocarnos en nuestras limitaciones, enfoquémonos en nuestras virtudes. Si yo dependiera de mis capacidades físicas, ya me hubiera rendido. Yo dependo de las fuerzas de Dios que no se cansa”, expresó Benito.
“Muchos pensaron que mi condición me iba a limitar; pero los procesos que Dios me ha permitido vivir no han sido estériles; cada proceso ha producido algo. Ese algo no lo entendí, ni lo acepté al instante, pero a los 13 años comencé a entender que Dios quería ayudar a otros en su necesidad a través de mí”. Fue así como él aceptó el llamado de Dios a las misiones.
Benito ha podido servir como misionero en Japón, China, Guatemala, República Dominicana, Colombia y en 15 estados de los Estados Unidos.
“He comprendido que la labor misionera no puede morir conmigo. Es por eso que tengo el compromiso de decirle a otros como yo, que Dios no tiene límites. Cuando dudamos de que Dios lo puede hacer, estamos subestimando a Dios a quien le servimos”, dijo Benito.
Esa convicción ha llevado a Benito a llegar hasta Jalapa, Guatemala, un lugar de difícil acceso donde se ubican muchas familias con niños en el área del basurero donde viven en busca de alimentos y artículos que les ayuden
Benito ha orado por enfermos en nombre de Cristo y han sanado, dice que su servicio a Dios no depende de la sanidad que Dios le pueda dar, pues ya Dios ha hecho mucho por él.
En cambio, señaló: “Cuando me miro puedo ver que no hay posibilidades; pero cuando lo miro a Él puedo ver que no hay límite y que todo es posible para Él”.
El también escritor del libro "Él no puede", señaló que no hay excusas para negarse a servir.
Yamelky Calderón, colaboradora del equipo VAMOS
Limitaciones que no limita
https://misionessim. org/la-revista/ limitaciones-que- no-limitan
a sobrevivir. Ese esfuerzo, y muchos más, los ha hecho para cumplir con la misión de Dios.
“No es cómodo hacer misiones en silla de ruedas, hay muchos sacrificios que tengo que hacer; pero no me pesa sacrificar lo que tengo porque me encanta servir, y recibo el mayor pago: poder ver a estos niños felices”.

Personalmente mis ojos se abrieron al ser expuesto a personas sordas.

En un inicio mi mamá no podía concebir, gracias a Dios mi mamá luchó ante esta situación, mantuvo la fe y al final ella quedó embarazada.

Esta labor es principalmente evangelística y misionera de las iglesias a las personas con condición de discapacidad.