
«Le debo mi vida»
“La Gran Comisión se está volviendo la gran omisión del cuerpo de Cristo”, dijo el pastor Jorge Luis Herrera Picado, sirviendo en El Salvador.

Particularmente, en Venezuela, los rostros de los que están en situación de calle ya dejaron de ser ajenos. Pudiera decirse que cada familia de venezolanos tiene un padre, un tío, un hermano, un sobrino o un hijo viviendo en esa situación. Y cuando la necesidad tiene rostro, ya la cosa es diferente.
Estamos sin excusas de que no nos demos cuenta de que hay un problema social que nos acontece a todos.
Pero hay algo que debemos tomar en cuenta a la hora de querer involucrarnos y es que ellos son gente con condiciones psicológicas enfermas, dijo Salvador. No se descarta que algunos caigan en esa situación como resultado de un desequilibrio mental, así como tampoco hay que desestimar que algunas personas sanas terminen con enfermedades mentales como consecuencia de su situación de calle.
Como parte del compromiso debemos preparar a la Iglesia para hacer la obra social. “Como es gente en una condición anormal, es preciso que quien desee servirles, más que simplemente un evangelista, sea alguien que
se preste para atender, discipular
y, si es posible,
tratar de sacar a
esa gente de la
calle. Se necesita más que solamente
el conocimiento bíblico de la Palabra
para llegar a ellos.
No solamente lo espiritual es
necesario tomar en cuenta, sino los
otros factores que influyeron para que
de Venezuela.
Debemos ver y responder a los necesitados.
"Hemos sido llamados para atender a las necesidades de la gente de la calle, de los indigentes y de las viudas, porque tenemos la herramienta para hacerlo: La Palabra de Dios y el amor de Cristo, los cuales nos constriñen para estar involucrados con este tipo de personas”, dijo Elías Rico, de la Iglesia Cristiana Evangélica Camino a La Verdad, en Venezuela.
Desde este punto de vista, vemos que es urgente cambiar nuestra perspectiva acerca de ese flagelo social. Debe despertarse un espíritu generoso, misericordioso y lleno de gran afecto por las personas que se encuentran en esta situación.
"Debería ser una prioridad atender a los habitantes de calle, porque es un mandamiento que nos dejó Dios establecido en Su palabra. El libro de Santiago dice: ‘La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo’”, dijo Eliexis Lima, presidenta del Ministerio Unidos Para Servir en Venezuela.
Alberto Pereira, colaborador del equipo VAMOS
el individuo asumiera esa situación de calle. En todo caso, la iglesia debería tener gente preparada en diversas áreas para atender a esta gente”, dijo Salvador.
El registro bíblico de Marcos 1:40-42 nos muestra el gran interés que el Señor tenía por todos los que, en Su tiempo, vivían en situación de calle.
"Si revisamos el patrón bíblico, Jesús sanó, les predicó, les trajo una palabra de aliento de esperanza, de salvación y de oportunidad, principalmente a gente en situación de calle", dijo Salvador Molvinni, pastor del ministerio Abba Padre de las Asambleas de Dios

“La Gran Comisión se está volviendo la gran omisión del cuerpo de Cristo”, dijo el pastor Jorge Luis Herrera Picado, sirviendo en El Salvador.

El kilo de amor es una misión para la iglesia porque invita a los miembros, en capacidad de ayudar, a llevar 1 kilo de algún alimento no perecedero para los más

Níger (África Occidental) es conocido como el cementerio de los misioneros.