
Consejos para tu primer año
El primer año en el campo misionero es el año de “la prueba del llamado”, a pesar de que se viva esto cada día, es especialmente en el primer año donde vamos a

Adaptarse al campo significa estar preparados para aprender. Es un proceso que tiene lugar a lo largo de un cierto periodo y el proceso es diferente en cada persona.
Por lo tanto, podríamos mencionar estas etapas:
Es la etapa en la que hay mucha emoción. Al fin, hemos llegado al lugar para que nos hemos preparado, del cual hablamos mucho y compartimos con la gente en donde todo es nuevo. Iniciamos con un sentimiento de curiosidad y es muy emocionante.
De repente, la emoción de la luna de miel ya no es tan importante y pasa a un segundo plano cuando observamos las formas y las costumbres de la cultura. Estas diferencias pueden ser frustrantes cuando no hay relaciones profundas o el obrero es visto como un forastero. Es cuando la nostalgia llega y se trae a memoria los buenos amigos que se quedaron atrás, la casa, la familia y los lugares que se frecuentaban. A esto se añade, si se está activo en las redes sociales, ver cómo la están pasando yy saber que no es parte y está lejos puede causar también mucho estrés emocional.
Poco a poco se comienza a desarrollar una comprensión de la cultura local. El entendimiento del porqué se hacen las cosas de esta forma y no de esta otra cobra un sentido que no se tenía al comienzo. Este proceso puede comenzar entre los 3 a 6 meses en el campo y puede extenderse hasta un año, dependiendo de la inmersión y adaptabilidad del obrero.
Las rutinas que se han observado y asimilado comienzan a ganar terreno y a echar raíces.
Hay un sentido de paz y de arraigo en la cultura. Si hay hijos en la familia, también ellos han aprendido a adaptarse creando lazos de amistad, practicando algún deporte o participando en actividades extracurriculares. Dependiendo de la edad de los hijos, a ellos se les hará más fácil la adaptación. Mientras más pequeños, mejor será este proceso.
Arraigo cultural – Es cuando esta
persona es capaz de entender los aspectos de su cultura y la nueva. Su capacidad de moverse entre ellas es muy natural. Una nota personal es que me gusta decir que esta etapa es cuando un obrero puede decir: “Soy puertorriqueña de nacimiento, pero antequerana por adopción”. El arraigo cultural se dará en dos vías, la primera es cómo se siente el obrero en la cultura, y la otra es cómo la ven las personas en ese lugar. Una cosa es cómo me siento, y otra es cómo me ven. Es muy gratificante cuando en la nueva cultura hay una expresión de: “tú eres uno más de nosotros y eres como nosotros”.
Delilah Berríos, directora de movilización con TMS Global
Revista VAMOS diciembre 2024
Artículo 3 de 34 en esta edición

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Es lógico que adaptarse a una nueva cultura sea difícil.