
Dios se deleita en incluirnos
El discipulado es ayudarles a acercarse más a Cristo, pasar tiempo con Él tan cerca que escuchen el susurro de la Gran Comisión.

Mi vida cambió radicalmente cuando Cristo me llamó. Antes de conocer a Jesús, era un cantante secular, pero entendí, al igual que Pedro y Juan, que, si ellos de ser pescadores pasaron a ser pescadores de hombres, yo tenía que hacer música, pero a la manera de Jesús.
Desde entonces he tratado de seguir la voz de Dios, y para empezar grabé un disco con covers de canciones cristianas en el ritmo urbano más popular de mi ciudad. Este paso me permitió tener influencia en el círculo íntimo de seguidores, familiares y amigos, abriendo las puertas para ministrar en la iglesia local.
Mediante el arte callejero, logramos impactar a los ciudadanos que transitaban la plaza central. Captamos la atención de los medios, logrando entrevistas en la radio y en el diario más prestigioso, y difundimos el mensaje en redes sociales. Hoy en día, hay artistas callejeros que cantan canciones cristianas en el centro.
El misionero Stanley Clark me influyó con el versículo 2 Timoteo 2:2: "Enseña lo que aprendiste a otros que puedan enseñar a los que siguen". A través de una obra llamada "Pesca Nocturna", en la que salimos con un parlante y adoración ofreciendo café con pan en las noches a personas en situación de calle, conocí a Isaac, un joven aficionado por la música que se unió a la visión y ahora está discipulando a otro joven cantante venezolano.
Con el apoyo del director del Instituto Canzion, Emiliano Giussi, y su equipo, completé los estudios con las enseñanzas ministeriales de Marcos Witt. Allí despertaron mi llamado a las misiones, y en ese proceso conocí y realicé el curso VAMOS. Actualmente, llevamos a cabo una escuelita musical en una villa de escasos recursos económicos, acercando el mensaje de
Jesús a los niños. Conocí a David, un carpintero de barrio, aficionado por la técnica de sonido. Juntos, comenzamos a fabricar instrumentos musicales de madera. Hoy, David organiza meriendas comunitarias y enseña el mensaje de Jesús a través de talleres, incluyendo la fabricación de instrumentos con materiales reciclados que nos facilitan acercar el mensaje de cómo el Señor restaura vidas en el plano espiritual. También con el Instituto Inscal, confeccionamos un curso llamado “Músico Adorador” y gracias a Vale de Raim, pudimos presentar la primera canción propia con los alumnos en una conferencia de misiones. A partir de esto, damos charlas a jóvenes con un llamado musical para servir al Señor. La visualización de videoclips en redes sociales creció, lo que nos llevó a contactar al Pastor Lamberti, director de una productora de medios audiovisuales, quién nos ofreció la oportunidad de hacer un programa radial y televisivo, permitiéndonos compartir de esta manera el mensaje con muchas familias. Así como Dios usó a Nehemías con un instrumento musical cuando reparaba las murallas y los reunía al sonido de la trompeta, o como usó a David para entrar al templo real y liberar demonios con el arpa, o los canticos de alabanza de Pablo y Silas para mover los cimientos de la cárcel; creemos que el Señor hoy en día sigue usando la música para movilizar a discípulos que hacen discípulos.

El discipulado es ayudarles a acercarse más a Cristo, pasar tiempo con Él tan cerca que escuchen el susurro de la Gran Comisión.

Dejar que ellos hagan su reflexión y muchas veces ellos mismos dicen, "es que yo sé que no debí ir al brujo para llevar a mi enfermo, pero estoy presionado por

Este concepto sigue siendo el mismo para muchas iglesias locales, pero el modelo que Jesús nos dejó luce muy distinto, porque era vida a vida.