
Lo que aún falta fortalecer en los misioneros latinos
Los líderes de campos misioneros reconocen muchas cualidades valiosas en los obreros latinos: pasión, cercanía cultural y entrega.

El carácter es la suma de cualidades positivas y defectos morales integrados en la personalidad. Es quien realmente eres: no lo que dices, no lo que escribes en una solicitud, no lo que compartes en una entrevista. Es tu interior, tus acciones, tú en verdad.
Las dificultades y situaciones que ponen a prueba la fidelidad de quien ha sido llamado hacen que sea indispensable que, antes de salir al campo, se haya forjado un carácter firme ante las adversidades, capaz de sobreponerse a cualquier obstáculo.
El carácter de una persona abarca su disposición, pensamientos, intenciones, deseos y acciones.
Es importante recordar que el carácter se evalúa por tendencias generales, no por unas pocas acciones aisladas. Debemos de observarlo toda la vida.
Por ejemplo, el rey David fue un hombre de buen carácter (1 Samuel 13:14), aunque pecó en ocasiones (2 Samuel 11). Y aunque el rey Acab actuó noblemente una vez (1 Reyes 22:35), seguía siendo un hombre de carácter generalmente malo (1 Reyes 16:33).
Varias personas en la Biblia son descritas como de carácter noble: Rut (Rut 3:11), Hananí (Nehemías 7:2), David (Salmo 78:72) y Job (Job 2:3). Las vidas de estos individuos se distinguieron por una virtud moral persistente.
El carácter es influenciado y desarrollado por nuestras decisiones. Daniel “propuso no contaminarse” en Babilonia (Daniel 1:8), y esa decisión piadosa fue clave para formar una integridad inquebrantable en su vida.
A su vez, el carácter influye en nuestras decisiones.
“La integridad de los rectos los guía” (Proverbios 11:3).
El carácter nos ayuda a resistir las tormentas de la vida y a mantenernos alejados del pecado (Proverbios 10:9).
Podemos desarrollar el carácter: controlando nuestros pensamientos (Filipenses 4:8), practicando las virtudes cristianas (2 Pedro 1:5-6), guardando nuestro corazón (Proverbios 4:23; Mateo 15:18-20), y permaneciendo en buena compañía (1 Corintios 15:33).
Busca a Dios y Su fuerza para que tu carácter sea transformado a la imagen de Cristo, y así puedas bendecir al equipo donde Dios te lleve.

Los líderes de campos misioneros reconocen muchas cualidades valiosas en los obreros latinos: pasión, cercanía cultural y entrega.

Imagina este escenario, estás sosteniendo una taza de café, cuando alguien choca contigo, haciendo que tu café se derrame y salte por todos lados.

• Flexibilidad y disposición: Estar dispuesto a ceder y aprender de la diversidad y la riqueza que Dios ha puesto en cada cultura.