
Vivir la misión más allá del aula
He tenido el privilegio de acompañar a jóvenes valientes, con el deseo sincero de prepararse para servir en el campo transcultural.

El fruto del Espíritu nos ofrece una guía clara para evaluar nuestro carácter: amor, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. Podemos examinar estas áreas a la luz de la Palabra de Dios, pero no basta con marcar casillas y decir “listo”. Necesitamos atravesar situaciones reales que revelen cómo estamos en cada una de ellas.
A eso me refiero: a colocarnos intencionalmente, incluso en nuestro propio país, en contextos que despierten emociones
"Como líder joven en el campo misionero, noté que, en cada reunión de la junta, siempre salían los mismos nombres en la conversación, porque siempre había algún problema o drama relacionado con ellos. Recuerdo haber orado para nunca ser ese tipo de carga: un mal eslabón en la cadena o la mala manzana".
Maria, sirviendo en Latinoamérica
como el enojo, para ver si logramos canalizarlas de manera diferente.
Por lo general, queremos evitar esos conflictos, pero en el campo misionero no se pueden esquivar. Y cuando llegan, lo que realmente hay dentro de nosotros sale a la luz.
Por eso, vale la pena prepararse con anticipación, en el país de origen, y aprender a enfrentar estas situaciones antes de vivirlas en el contexto misionero.

He tenido el privilegio de acompañar a jóvenes valientes, con el deseo sincero de prepararse para servir en el campo transcultural.

Hace años, viajábamos al Norte de Potosí con jóvenes de Cochabamba, pero nos dimos cuenta de algo importante: muchos no estaban preparados para los desafíos de

El carácter del siervo de Dios se forma a lo largo de la vida cristiana, bajo la obra continua del Espíritu Santo.