Acompañar a quienes están discerniendo su llamado misionero es una tarea delicada y profundamente espiritual.
Las palabras importan. Es tan fácil animar como desanimar. Recordemos que Dios es quien llama y selecciona. Como dice 1 Samuel 16:7, solo Él ve el corazón.
Andrés Corrales, director regional de SIM, dijo: “Es una actividad espiritual, ya que estamos aconsejando y colaborando con la extensión del Evangelio en el mundo. Por eso necesitamos la gracia y guía del Espíritu Santo para tener las palabras apropiadas en todo momento, y así conectar a la gente de Dios con los planes de Dios.”
Debemos escuchar con atención y buscar las respuestas junto a ellos.
Cynthia Sundman, movilizadora de SIM en Perú, dijo: “Aclaremos sus dudas y ayudémoslos a dar un paso más en el cumplimiento de su llamado y participación en las misiones. Para brindar un buen servicio, es importante estudiar e investigar los temas misioneros antes de que te pregunten. Si no sabes la respuesta, en lugar de decir ‘No sé’, es mejor responder: ‘Voy a investigarlo y te respondo luego’.”
También podemos desafiarlos a buscar la respuesta por sí mismos y compartirla en la próxima visita. Al asumir responsabilidad, se aprende más.