
Formados en la batalla: disciplinas espirituales para ti en lucha
El ministerio se hace de rodillas, abriendo camino y derribando obstáculos espirituales y humanos.

La iglesia de hoy aún no ha comprendido plenamente el poder del Espíritu Santo dice el Pastor Alejandro Taboada del Perú.
Ese poder es el que da discernimiento para reconocer cuándo el enemigo está actuando. En la vida cristiana pueden ocurrir situaciones extrañas y difíciles de explicar: enfermedades sin justificación, problemas inesperados con documentos o personas que se levantan en contra sin motivo aparente.
Todo esto refleja cómo el enemigo busca oponerse al Evangelio.
“Todavía la iglesia no ha logrado entender que tenemos el poder del Espíritu Santo que nos va a dar el discernimiento para saber si es que el enemigo o el maligno está actuando”, dijo Alejandro.
Con esta claridad, Alejandro advierte que la oposición no siempre se manifiesta en formas espectaculares, sino también en lo cotidiano:
“De personas que vienen a estorbar en el trabajo que tú estás haciendo. De personas que están dentro del liderazgo de la Iglesia que son utilizados por el enemigo, que no están bien cimentados. Entonces creo que esto es muy importante: que todo creyente entienda que siempre cuando hacemos cosas espirituales, el enemigo se va a levantar”, afirmó Alejandro.
Finalmente, Alejandro señala que uno de los grandes peligros dentro de las congregaciones modernas es la distracción:
“Uno de los grandes distractores que ha puesto justamente el enemigo en nuestras iglesias son los miles de programas que nosotros hacemos que nos mantienen ocupados, pero no nos permiten mirar más allá”, Alejandro dijo.
Para Alejandro, la clave está en recuperar la centralidad del Espíritu Santo y mantener la mirada fija en el Evangelio. Solo así la iglesia podrá enfrentar al enemigo con discernimiento y permanecer enfocada en la verdadera batalla espiritual.
Mateo 16:18, cuando Jesús dijo: «… Edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella», estaba haciendo una declaración de que Su Iglesia iba a ser una fuerza imparable para el Reino de Dios.
Su Iglesia se expandiría y multiplicaría, y nada (ni la muerte, ni el infierno, ni la tumba) podría apartarla de su destino.

El ministerio se hace de rodillas, abriendo camino y derribando obstáculos espirituales y humanos.

Muchas personas tienden a imaginar la batalla espiritual como algo dramático porque el lenguaje de batalla es inherentemente intenso: términos como "guerra", "a

La espiritualidad del Asia es latente.