
No es guerra, nuestro lado ya ganó
El Pastor Alejandro Taboada del Perú prefiere hablar de batallas espirituales, escaramuzas, pleitos y peleas, pero no una guerra.

Como creyentes muy pocas veces
somos conscientes del mundo espiritual en el que vivimos, este suele ser un tema que omitimos, y erróneamente podemos llegar a pensar que a nosotros no nos afectará.
“El mundo espiritual tiene influencia sobre nosotros, sobre el mundo material y natural, sobre nuestras vidas y circunstancias. Las fuerzas espirituales que operan pueden afectarnos física, emocional y espiritualmente, entonces, si Dios le permite a Satanás, esto nos estorba, oprime, acosa, ataca”, dijo Gustavo Gumbs, quien sirve con Manarah Panamá y trabaja entre los migrantes.
Si estamos involucrados con la Gran Comisión, involucrados en sus propósitos en traerle gloria a Dios, somos objeto de sus ataques.
“Debemos ser conscientes de esta realidad, nos guste o no, somo hijos de Dios y discípulos de Cristo, así que somos el blanco del enemigo, pues estamos comprometidos con Dios”, dijo Gustavo.
El enemigo sabe que, si logra mantenernos con miedo, sin esperanza y aislados, puede robarnos la oportunidad de ganar más personas para Cristo.
Pero no estamos indefensos ni sin esperanza.
“Es importante reconocer al Espíritu Santo como el principal agente en la obra misionera. Subraya la necesidad de seguir la dirección del Espíritu en lugar de confiar solo en las estructuras eclesiásticas o humanas (iglesias)”, resaltó en el Foro de Envío de COMIBAM.
Algunas denominaciones evitan hablar del Espíritu
Si no reconocemos que existe un ámbito espiritual que hace el mal en este mundo, ¿cómo podremos entender las bendiciones espirituales que tenemos dentro de ese mismo ámbito?
Santo o del ámbito espiritual, pero la Biblia nos muestra que el Reino de Dios es espiritual y que la obra del Señor es una batalla librada en Su fuerza, no en la nuestra.
“Nuestra batalla no está con la demora o negación de las visas, con las iglesias que no entienden el envío o la falta de dinero…nuestra batalla es espiritual. Tenemos que aprender a orar conscientes de eso”, dijo Amalia Torrez, personal de SIMLa.
Como parte de la preparación misionera, debemos confrontar lo que hemos aprendido y lo que creemos acerca de lo espiritual en la obra de Dios.
“Debemos de conocer que tenemos oposición al querer realizar la obra del Señor, que no seamos ingenuos al pensar que todo va a ser fácil, sino que sabemos que va a ser difícil a veces. Bueno, hay momentos muy duros y debemos estar preparados para ello con las armas necesarias”, dijo José Cruz, profesor en el Seminario Teológico de Dallas.
“Si no fuiste entrenado en estas cosas, si no fuiste formado en tu discipulado ni en tu entrenamiento misionero por ser de trasfondo conservador, entonces estás luchando con tus propias fuerzas”, dijo Gustavo.
A veces, el misionero ni siquiera puede compartir lo que experimenta con sus iglesias conservadoras. Les resulta difícil conciliar lo que ha aprendido con la realidad que enfrenta en el campo misionero.
“No puedo compartir lo que vivo con mi iglesia enviadora. No pueden entender la magnitud de la fuerza espiritual que siento cada día y por la cual oro para enfrentarla. Dios me ha mostrado que la lucha no es contra carne y sangre, como la Palabra nos dice”, nos cuenta un misionero en Asia.

El Pastor Alejandro Taboada del Perú prefiere hablar de batallas espirituales, escaramuzas, pleitos y peleas, pero no una guerra.

Como obrero de campo, creo que los creyentes debemos considerar que, al involucrarnos en la batalla espiritual, tenemos limitaciones.

Edgardo Surenian, pastor, misionero y profesor, acaba de cumplir 50 años de ministerio.