
Una nota de precaución desde el campo: nuestras limitaciones y propósito en la batalla espiritual
Como obrero de campo, creo que los creyentes debemos considerar que, al involucrarnos en la batalla espiritual, tenemos limitaciones.

La Palabra de Dios nos recuerda que todo es espiritual, incluso cuando parece natural o netamente material o físico. El ámbito espiritual no es una abstracción lejana—es el telón de fondo de cada momento de discipulado, cada acto de amor y de cada batalla por la verdad.
A veces olvidamos, o no tenemos presente, que nuestro mundo es profundamente espiritual y que tenemos un propósito dentro de él.
Cientos de versículos hablan sobre: • La actividad y el fruto del Espíritu
Santo • Los ámbitos celestiales y las
potestades • La oración y la intervención divina • Ángeles y demonios • La batalla espiritual • La búsqueda del Reino • La vida eterna
Nuestro Dios está siempre obrando en el ámbito espiritual.
“Jesús modeló un estilo de vida naturalmente sobrenatural, al liberar palabras, obras y maravillas que brotaban del corazón del Padre,” dijo Alex Absalom, pastor y líder de www. dandelionresourcing.com
Con frecuencia, cuando pensamos en la batalla espiritual, nos enfocamos en la defensa. Sabemos que el enemigo es astuto al atacar: maquina, manipula, miente, distorsiona… siempre está al acecho con un plan. Aunque es cierto que la defensa espiritual es crucial, Jesús no nos llamó a una batalla que solo se juega a la defensiva.
Estamos llamados a construir… a avanzar el Reino de Dios que puede avanzar sin entrar en batalla espiritual de forma ofensiva.
“Una de las razones por las que no somos fructíferos es nuestro temor a la presencia y al poder del Espíritu Santo,” dijo Alex.
Recordemos que Él es nuestro ayudador y nuestro abogado defensor aquí en la tierra.

Como obrero de campo, creo que los creyentes debemos considerar que, al involucrarnos en la batalla espiritual, tenemos limitaciones.

Edgardo Surenian, pastor, misionero y profesor, acaba de cumplir 50 años de ministerio.

Cuando miramos con los ojos de Dios, comenzamos a ver a quienes nos rodean en su verdadera necesidad espiritual.