Un llamado urgente desde Asia Central

Un llamado urgente desde Asia Central

La desintegración de la Unión Soviética abrió nuevas oportunidades para el ministerio en Asia Central. Sin embargo, como un campo sin cultivar, la región tuvo muy poca exposición al evangelio y posee barreras profundas y arraigadas hacia el cristianismo.

A pesar de estas barreras complejas y de múltiples niveles, Dios ha abierto camino para el evangelio. De manera asombrosa, cada país ha recibido la Palabra de Dios en su lengua materna. Se han establecido nuevas congregaciones indígenas, que han florecido aun frente a la oposición de sus comunidades y gobiernos.

El Espíritu Santo está obrando poderosamente en la región para levantar a la próxima generación de obreros. Los nuevos creyentes están aprendiendo a compartir su fe.

Los creyentes de Asia Central necesitan desesperadamente obreros que caminen junto a ellos para alcanzar a quienes aún no han escuchado el evangelio: desde los académicos musulmanes, hasta los comerciantes urbanos itinerantes, y los agricultores rurales en lo alto de las montañas del Pamir.