El arte como puente

El arte como puente

Todo comenzó en el grupo de conexión de nuestra iglesia Calvary Lima. Éramos un grupo temático con intereses artísticos y propusimos cerrar el año con algo más concreto: como grupo de arte, tenía sentido organizar una exhibición donde cada uno plasmara su proceso en una obra de la disciplina que manejara. Así nació la exposición “Génesis” en 2023, una muestra interdisciplinaria que abordaba el primer libro de la Biblia. Cada artista interpretó un pasaje o hecho relatado en el texto. La exposición reunió a 12 artistas e integró pintura, grabado, fotografía, instalación, videoarte, danza contemporánea y música en vivo, en la Galería Martín Yépez, en el centro histórico de Lima.

Convocamos a amigos artistas para dar charlas en nuestras reuniones, muchos no necesariamente cristianos, pero con gran dominio de sus disciplinas: docentes de escultura, instalación, pintura y fotografía. Ellos ayudaron a profundizar la conceptualización y construcción de las obras. La muestra fue abierta al público y las reacciones fueron diversas: el arte invitaba a reflexionar sobre el origen, la creación y el propósito. Entendimos que el público se sorprendía al vincular el arte contemporáneo con una nueva forma de comprender la fe. Lo sentimos como el inicio de una serie de iniciativas que podrían replicarse cada año. En 2025 repetimos la experiencia con una segunda exposición, ampliando la participación a artistas de Chile, tras asistir a un encuentro del Movimiento Misión Pionera Latinoamérica, que nos acogió y fortaleció nuestro llamado específico. Y en mayo de 2026 realizamos un intercambio cultural en Indaiatuba (São Paulo), en colaboración con la Comunidad DUPark. En esta expedición se sumó Anna Sims, artista y educadora de ICafé Lima, enriqueciendo el equipo con su experiencia en mediación artística. En Brasil realizamos pintura en vivo, talleres para niños y familias, una galería a cielo abierto y encuentros con artistas locales. El Evangelio se encarna cuando la comunidad usa el arte para generar vínculos y conversaciones que Dios utiliza para unirnos con lazos de amor. Pensar creativamente pues la creatividad es un lenguaje universal. Cuando diseñamos un “buffet de arte” para familias, no buscamos entretener, sino crear un espacio seguro donde las barreras caen. Observar los intereses de la comunidad —el arte, el juego, los espacios públicos— no es una concesión cultural, es un acto de amor. La creatividad es parte de la identidad que Dios nos dio y nos permite entrar por la puerta de los intereses legítimos de las personas, construyendo confianza. Sin confianza no hay conversación; sin conversación no hay Evangelio.

Aprender, aplicar y compartir: el ciclo del Reino

Revista VAMOS septiembre 2026

Conectando con la comunidad

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