
Tardarás en ver el fruto, pero lo verás
Hace 16 años llegamos a una comunidad levantada sobre un antiguo relleno sanitario.

Desde niña he sentido una gran pasión por la creación de Dios, especialmente por las plantas y las flores. Debido a ello, estudié ingeniería agronómica y me especialicé en la producción de hortalizas.
El Señor me permitió usar mi profesión en el campo misionero mediante proyectos de huertos comunitarios, familiares y escolares. Además de ser bendecidas con las verduras que producíamos, las personas participantes en estos proyectos recibían acompañamiento espiritual. El Señor me enseñó cómo utilizar este medio para evangelizar, discipular y aconsejar a quienes formaban parte de los programas.
Fue allí donde comprendí que sembrar semillas, regarlas, abonarlas, podarlas y cosecharlas es una labor muy similar a la que realizamos en el evangelismo, el discipulado y la consejería. La diferencia es que el trabajo espiritual produce una cosecha con frutos eternos.
Durante la pandemia, tuve mucho más tiempo para dedicar a mis plantas. Sin embargo, extrañaba visitar a mis vecinos y amigos. Tengo una vecina que no es creyente y se acercaba la fecha de su cumpleaños. Entonces decidí regalarle una planta de mi huerto. Para hacerlo más especial, decoré la maceta y coloqué algunos versículos de los Salmos. Aquellos versículos abrieron muchas oportunidades para conversar acerca de la fe.
A veces pensamos que es difícil crear oportunidades para evangelizar y compartir nuestras creencias. En realidad, solo necesitamos observar qué les interesa a las personas y utilizar esos intereses de manera creativa para captar su atención y abrir puertas a conversaciones significativas.
Dios puede usar algo tan sencillo como una planta, una afición o un gesto de amistad para sembrar Su Palabra en el corazón de alguien.
Te invito a intentarlo y a descubrir lo que Dios puede hacer crecer.
Cynthia Sundman, misionera de SIM sirviendo en el Perú

Hace 16 años llegamos a una comunidad levantada sobre un antiguo relleno sanitario.

A fines de los 90 y principios de los 2000, un fanzine llamado Crazy Head logró conectar con muchos jóvenes gracias a su lenguaje irreverente y sus temas tabú.

Con un amigo comenzamos Nueveynueveradio, una emisora que transmite música cristiana y también secular, siempre cuidando el mensaje.