La base bíblica del testimonio auto-sostenido

Él responde a ésto diciendo que él podría haber recibido apoyo de las iglesias, incluso como los otros apóstoles lo habían hecho.
Pero él había decido ser auto-dependiente para liberar el Evangelio de modo que él pudiera ganar “a más para Cristo”. Como Pablo testificó a los ancianos efesios: “Estas manos han ministrado para mis propias necesidades y para los hombres que estaban conmigo” Hechos 20:34.
Él también le escribió a los tesalonicenses, “Con trabajo y fatiga nos mantuvimos día y noche trabajando para no ser gravosos a ninguno de ustedes; no porque no tengamos el derecho a esto, sino con el fin de ofrecernos a nosotros mismos como un modelo para ustedes, para que pudieran seguir nuestro ejemplo” (2 Tes. 3:8-9).
Muchos de la “nube de testigos” en el Antiguo Testamento también fueron auto-dependientes.
Abraham fue ganadero; Isaac, agricultor; Jacobm un ranchero itinerante; José, un administrador nacional; Moisés, pastor; Josué, comandante militar; Ruth, espigadora; David, emperador; Amós, recolector de frutos; Daniel, primer ministro; la Reina Ester, y Nehemías, gobernadores.
También en el Nuevo Testamento, Lucas era doctor; Bernabé, terrateniente; Cornelio, oficial, Priscila, Aquila y Pablo, hacedores de tiendas; Lidia, vendedora de tinta púrpura y Zenas, abogado.
Incluso nuestro Señor, aunque era Dios, se humilló a sí mismo para llegar a ser un carpintero auto-dependiente (Marcos 6:3). Pero él también puso su sello de aprobación en la obra misionera a tiempo completo ya que durante su ministerio él fue apoyado por sus amigos: “Ciertas mujeres... y muchos otros... le ministraron de sus bienes” (Lc. 8:2-3).
J Christy Wilson, sirvió como hacedor de tiendas en Afganistán por 22 años.