
Cuando un misionero peca
Cuando estás fuera de tu país y de la cobertura espiritual de tu iglesia, la tentación es mayor. Satanás está como un león rugiente buscando a quién devorar (1 Pedro 5:18).

Planifica y organiza tu tiempo: Usa tu agenda y programa las actividades que vas a realizar: descanso, visitas, rendición de cuentas, etc. Así, aunque haya cambios, podrás tener una idea más clara del tiempo que dispones y de lo que te propusiste hacer.
Anda con calma: No tienes que hacer todo en un sólo día. Evita muchas citas al día y sé realista sobre lo que puedes cumplir y lo que no.
Descansa: No está mal tomar un tiempo para relajarte. Si antes de llegar a tu país de origen puedes hacer una parada en algún otro lugar lejos de casa (ya sea otro país o un club) esto ayudará a que asimiles mejor el proceso de reintegrarte.
Dedica tiempo a tu familia y amigos: Aunque tengas muchas citas y pendientes que realizar no olvides cuidar las relaciones personales. Cultivar esa amistad con tu familia y amigos te ayudarán a no sentirte solo y a desestresarte. Si son una familia de misioneros presta mucha atención al comportamiento de tus hijos y cómo estos cambios les están afectando para que puedas brindarles la ayuda adecuada.
Busca ser ministrado: No vayas sólo con la idea de dar sino también anda dispuesto a recibir. Habla sinceramente con tus pastores y líderes sobre las expectativas que tienes para que puedan ministrarte.
Analiza, procesa y asimila tus experiencias en el campo realizando un debriefing (dar un informe de todo lo que has vivido durante tu ministerio). Este debrief lo puedes hacer con un facilitador de confianza, un pastor, líder o psicólogo cristiano.
Cuida tu corazón: Es probable que tus amigos y familia no entiendan al 100% todo lo que has vivido o no respondan como esperas. Trata de comprenderlos, ellos no han vivido la realidad que tú has experimentado. Evita resentimientos y no optes por aislarte.

Cuando estás fuera de tu país y de la cobertura espiritual de tu iglesia, la tentación es mayor. Satanás está como un león rugiente buscando a quién devorar (1 Pedro 5:18).

Desahogarse es una idea bíblica, Pablo y la iglesia de Antioquía la practicaron (Hechos 14:27) Pedro (Hechos 11:4) Tísico (de Pablo, Efesios 6:21) y Timoteo (de Pablo, 1 Tesalonicenses 3:1-6) y otros. Todo misionero que regresa a casa del campo misionero trae una carga muy pesada de experiencias, sentimientos, esperanzas, duelos, incertidumbre y preguntas. Es muy importante que esa carga sea eliminada antes de llegar al lugar de origen.

Neal Pirolo escribió el libro “Sirviendo a los Obreros”, donde afirma que ningún misionero debería salir de su país sin un equipo fuerte e integrado, con personas con conocimiento misionero, entusiastas y tan comprometidas como el mismo misionero que va al campo.