Prisioneros de nuestra propia cultura

Algunos misioneros viven su propia costumbre y hablan el idioma de su propia cultura. Viven como estuvieran en sus países natales.
“No se esfuerzan por integrarse en la cultura donde están sirviendo. Viven en una burbuja cristiana con su propia costumbre, cultura, idioma, estatus económico, etc.”, dice Lázaro Pascual, sirviendo en España en la plantación de iglesias.
No solo se trata de conocer una cultura, sino de entrar y ser parte. “Buscar en todo lo posible la integración a la cultura y no solo la adaptación a la cultura”, dice Lázaro.
“Nos arrepentimos de la ignorancia que es asumir que nosotros tenemos todas las respuestas y que nuestro único rol es enseñar”, dice el informe de la Convención Lausanne.
Hay quienes se han arrepentido de sus formas de presentar la Verdad. “Yo espero que te tome menos tiempo que a mí en darte cuenta que la predicación tradicional desde un púlpito no es efectiva en muchos de los campos aun no alcanzados hoy en día”, dijo George Patterson, autor y teólogo.