Mi devocional trasciende las cuatro paredes

Mi devocional trasciende las cuatro paredes

De soltera dedicaba bastante tiempo a la meditación de la palabra, la oración y la adoración a Dios.

Muy temprano en la mañana me levantaba a orar y poner todas mis peticiones delante de Dios, al salir del trabajo (trabajaba a tiempo completo en la iglesia como secretaria), dedicaba un buen tiempo solo para adoración a Dios y antes de dormir, tomaba aproximadamente una hora para leer la palabra y estudiarla.

Al comenzar mi trabajo en el campo, este tiempo se fue reduciendo, ¿la razón? Creo que comencé a vivir más para los demás que para mí, a pasar más tiempo con la gente, así que mi tiempo ya no era tan mío, sobre todo estando en la comunidad.

Al casarme, cambiaron aún más las cosas, ya que ahora tenía muchas más responsabilidades a mi cargo. Comencé a sentirme culpable porque ya no podía dedicar tanto tiempo a estar con Dios, como el que estaba acostumbrada a dedicarle. Esto fue peor al mudarnos a la comunidad, en dónde (creo que cualquier misionero o pastor puede decir lo mismo) nuestro tiempo “casi” ya no es nuestro sino de las personas a quien servimos. Me sentí frustrada por un tiempo en cuanto a esto. Estaba abandonando a Dios.

Allí fue cuando el Señor comenzó a enseñarme que mi tiempo de adoración, ese tiempo de manifestarle que lo amo no solo estaba limitado a cantar y hablarle cosas lindas a Él en la privacidad y dentro de cuatro paredes, sino que estaba trascendiendo a demostrárselo amando a otros, sirviendo a otros, enseñando a otros. Veo mi tiempo de trabajo en el ministerio como un tiempo de adoración a Dios, en donde le estoy diciendo, ‘prefiero estar aquí, representándote a ti, esta es mi forma de adorarte, es mi forma de recordarte cada día que te amo’.

Mi tiempo en privado con Dios se redujo notablemente pero no me siento culpable, debo aclarar que aún conservo un buen tiempo de lectura, meditación en la palabra y adoración, solo que ya no es tan metódico como solía ser cuando era soltera. Pero no me siento culpable porque mi tiempo de salir con Él y darlo a conocer a otros ha crecido también notablemente, puedo decir que mi tiempo devocional ha trascendido de lo privado a lo público, demostrándole a otros el amor de Dios, aún no soy tan parecida a Él como quisiera serlo, pero en privado no sabré si está dando resultado el tiempo de estudio de la palabra de Dios; en privado no sabré cuánto estoy aprendiendo de Él y cuánto me falta por aprender aún. Solo lo sé en público y en el trato y por la manera en que respondo a lo que me rodea.

Por Naara de Tasama, sirve en la traducción bíblica en América Latina