
¡Por favor, préstenme atención!
Cuando un joven está herido o se ha decepcionado por sus autoridades, estos pueden presentar alguno de estos comportamientos:

(Gén. 37:2-4; 28; 39:7)
Fue envidiado por sus hermanos.
Fue traicionado y vendido por sus hermanos.
Estuvo preso, por no dejarse tentar por la mujer de Potifar.
Siempre anduvo en los caminos de Dios y le tuvo temor.
Tuvo una fe fuerte, genuina e inquebrantable.
Nunca guardo rencor, ni venganza en su corazón.
Fue humilde sin importar su posición social.
Fue responsable y digno de confianza.
Tuvo un carácter integro, a prueba de todo.
(Éx. 2:1; 3:6; 3:11)
De bebé, fue arrojado a las aguas.
Después de crecer en el palacio, tuvo que huir al desierto.
Los israelitas hablaban mal de él en el desierto.
No llegó a ver la tierra prometida.
A pesar de tener dudas confió en Dios.
Obedeció los mandatos de Dios.
Tuvo dudas y aflicciones, pero se fortaleció en Dios.
Fue perseverante en todo.
No se desanimó pese sus debilidades y limitaciones.
(1 Sam. 16:13; 16:21; 17:15)
Enfrentó muchos peligros, pero su corazón era valiente.
Saúl tuvo celos de él y quiso matarlo, pero él lo perdonó.
Era leal amigo de Jonatán, a pesar de los problemas con Saúl.
Pecó gravemente con Betsabé y cometió varios errores.
Fue valiente, a pesar de las adversidades.
Fue ejemplo de lealtad y de perdón.
Confesó y se arrepintió de sus pecados.
No olvidó de sus raíces, a pesar que llegó a lo alto.
(Dan. 1:3-6; 1:8; 1:17; 20)
Fue secuestrado para servir a un rey extranjero.
Fue enseñado por los caldeos, sin embargo, no se apartó de Dios.
Por ser fiel a Dios fue enjaulado con los leones.
Fue enaltecido, pero también traicionado.
A pesar de tener un cargo importante, no se alejó de Dios.
No se contaminó con la comida del rey.
La palabra de Dios tuvo prioridad en su vida.
No se aprovechó de los privilegios o posición que tuvo.

Cuando un joven está herido o se ha decepcionado por sus autoridades, estos pueden presentar alguno de estos comportamientos:

Hay quienes pasan el día hablando sobre ir a los no alcanzados en los lugares inalcanzables del mundo. Soñar no es malo, es más José era un soñador, solo que vio sus sueños cumplirse. Está bien soñar en grande y que tener anhelos maravillosos de servirle a Dios, pero ¿qué pasa cuando todo se queda

Cuando una persona comienza a sentir inquietud por las misiones, muchas veces la primera reacción es guardar silencio. Algunos esperan tener todo claro antes de compartirlo; otros temen no ser entendidos o creen que primero deben resolver cada detalle por sí solos. Sin embargo, el llamado misionero no está diseñado para caminarse en secreto. Dios