
La perseverancia es preparación
Aunque no parezca, el envío desde Latinoamérica,no es un proceso corto o sencillo.

Existe una especie de confusión sobre la necesidad de nuestros pueblos. Debido a las carencias básicas de la población (por ejemplo: la pobreza extrema-severa) se ejecutan una serie de proyectos sociales que buscan subsanarlas, pero estos se llevan a cabo donde ya hay presencia de la Iglesia.
Lo que no debemos olvidar es que sí hay muchas regiones de América Latina donde la presencia evangélica aún es mínima o nula, haciéndonos todavía un campo receptor. No obstante, podemos decir que Latinoamérica es un campo misionero enviador, y la Iglesia Latina debe entender y creer eso.
Sin entrar en detalles de números y porcentajes, podemos decir que somos millones de seguidores de Jesús y miles de congregaciones y comunidades locales donde nos reunimos para celebrar la gloria de Dios y hay miles de misioneros latinos en el mundo; pero debemos entender que podemos enviar más. ¡Cuánto haríamos en el mundo si hubiera una familia misionera por cada 100 discípulos de Cristo!, o ¡una familia misionera por cada 10 iglesias locales!
Hiram y Janeth Rivera, salvadoreños, Directores de Misiones del Área Sur América Norte de la Iglesia de Dios

Aunque no parezca, el envío desde Latinoamérica,no es un proceso corto o sencillo.

Paraguayos mudándose al Medio Oriente para servir entre musulmanes, argentinos usando sus profesiones para alcanzar a los hombres de negocios en Asia, peruanos en Zoom capacitando pastores en África. Esto y más son ejemplos del movimiento misionero latino. Las misiones ya no se limitan a enviar a un misionero occidental de aquí para allá; sino

Como misionera y movilizadora, me emociona ver a la Iglesia en Latinoamérica tomando más su rol en la Gran Comisión. Cada vez hay más involucramiento de parte de los pastores y sus iglesias. Más iglesias están regresando al as raíces de la fe, al ser discípulos que hacen discípulos. Más creyentes ahora entienden que la