
¿Por qué a veces no se termina bien?
La realidad del servicio en el campo misionero es una sola, el misionero como todo cristiano debe creer y confiar en las promesas de Dios; no obstante, como en

Hay que hacer nuestro propio análisis de qué manera servimos un tiempo de ministerio. Ron & Bonnie Koteskey, en su estudio Retornando a Casa, sostienen que cuando sucede el momento de dejar el servicio y retornar, es posible experimentar tres etapas: • Primero es un periodo de “dejar” la cultura anfitriona, un tiempo para “terminar” tus conexiones ahí. Desafortunadamente algunas veces, las personas no son capaces de realmente “dejar” las cosas atrás. • El segundo es un periodo “en medio de” en el cual no te sientes en “casa”, ni parte de la cultura extranjera que estás dejando, ni en tu país de origen al que estás entrando. Durante este tiempo eres como una persona sin hogar, aun cuando tienes dónde vivir. • El tercer periodo es el de “ingreso” a la cultura de tu país de origen, un tiempo de “inicio” para restablecer, una vez más, tu vida allí. Este período puede durar meses, o más en la medida que empieces a sentirte poco a poco “en casa”. En todo ello, es fundamental conocer de antemano que también el retorno implica una nueva adaptación, podemos ver que nuestra vida ha sido de alguna manera seccionada, intencional o inconscientemente en capítulos y que muchas veces llegar al final cuesta. Ron & Bonnie Koteskey también afirman que para algunas personas es difícil cerrar un capítulo y empezar otro. Pueden cargar cosas de un capítulo a otro y entonces nunca llegar a cerrarlo. Tomar tiempo para reflexionar sobre lo que ha sucedido y hablarlo con otros, quienes han tenido experiencias similares, frecuentemente ayuda a levantar la niebla emocional, y así no llevar la carga del capítulo anterior. La reflexión también ayuda con el dolor de la pérdida del país anfitrión y de su cultura. Desde que regresas a tu país, el cambio ha
llegado a tu vida. Ahora estás en un periodo de transición, el proceso de reorientación ya está tomando su lugar mientras te adaptas al cambio que se ha dado. Probablemente, la transición empezó hace varias semanas o meses mientras hacías los planes para regresar. Una buena manera de continuar este proceso de transición es considerar algunas de las buenas cosas que te han sucedido. En la Palabra encontramos a Pablo y Bernabé que tuvieron que haber hecho esto cuando regresaron de su primer periodo de servicio porque, su amigo Lucas, registró algunas cosas buenas en Hechos 13-14. Aún como misionero experimentado, al final de su tercer periodo de servicio, Pablo revisó algunas de las cosas buenas que había hecho. Mientras hablaba con los ancianos de la iglesia de Éfeso, mencionó los siguientes puntos que aparecen en Hechos 20: • Sirvió al Señor con gran humildad (v.19) • Predicó lo que fue útil (v.20) • Enseñó públicamente (v.20) • Enseñó en casas (v.20) • No discriminó racialmente a nadie (v.21) • Obedeció al Espíritu Santo (v.22) • Predicó el Reino de Dios (v.25) • Proclamó el mensaje de Dios completo (v.27) • Nunca paró de advertir y animar a la gente (v.31) • Comprometió a la gente con la gracia de Dios (v.32) • No pidió dinero por sus servicios (v.33) • Suplió para sus propias necesidades (v.34) • Suplió para las necesidades de los que estaban con él (v. 34) • Fue un modelo de cómo nosotros debemos trabajar duro para ayudar a los necesitados (v.35)
El análisis posterior siempre será una herramienta útil y un manual vívido muy nutritivo para quien o quienes se queden, sigamos el ejemplo bíblico de Pablo, anotando todo lo bueno que Dios nos haya permitido alcanzar para Su Gloria, para darnos cuenta aún más que Él sigue siendo el mismo ayer, hoy y siempre.

La realidad del servicio en el campo misionero es una sola, el misionero como todo cristiano debe creer y confiar en las promesas de Dios; no obstante, como en

1. Cultivar la intimidad con Jesús. Estar completamente dedicado a Cristo y sometido al reino de Dios. 2.

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