Mirando hacia el final

Mirando hacia el final

Las palabras de Pablo a los efesios golpean hasta hoy las fibras más íntimas de todos los que miran con suma expectativa el llamado de Dios: “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24). En sus palabras, se puede apreciar la perspectiva que el viejo apóstol tenía hacia el final. El desafío no solo radica en empezar bien y mantenerse, sino también en acabar bien. Y cabe hacernos la pregunta: ¿En qué debería reposar la confianza del obrero del Evangelio por todo el trabajo hecho al finalizar su tarea divina? Aquí te dejamos tres respuestas.

1. “Usa bien la Palabra de Verdad”

Pablo sabía que llegaría el final, pero debía llegar bien a ese día. En 2 Timoteo 2:15, Pablo aconseja a Timoteo algo sustancioso que se había convertido en una práctica diaria para él: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. Muchos años después, Jan Hus, el célebre profesor, teólogo y filósofo checo, rector de la Universidad Carolina de Praga, usó el escrito que fue su mayor honra y dijo a la hora de su muerte:

“Tomo a Dios por testigo de que nunca he enseñado herejía. Mis discursos y mis escritos han sido hechos con el único fin de arrancar las almas de la tiranía del pecado. Por esto sellaré alegremente hoy con mi sangre la verdad que he enseñado, escrito y publicado y que está confirmada en la Ley divina y por los santos padres”.

Un joven que hoy peina canas, John MacArthur, fue advertido por su padre antes de poner su mano en el arado: “Recuerdo que aún antes de que comenzara mi ministerio en Grace Community Church, mi papá me dijo: “Los grandes predicadores, los predicadores duraderos que dejaron su huella en la historia,

Estas palabras de

Colosenses 4:17 son un desafío permanente foto-nappy-pexels para el inicio, trayecto

y cierre del llamado. “Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor”. Nuestro servicio no tiene fecha de expiración, no caduca. Cuando el joven David Gough, quien fue pastor de la Iglesia Bautista en Temple Hills, supo que Dios llamaba a su puerta, él relata lo que hizo: “Así que apliqué esas palabras a mi corazón lo mejor que pude, y oré: Todo lo que tengas para mí, que haga, lo haré hasta su terminación… Dios ha sido abundantemente misericordioso al perdonarme, al levantarme y sacudirme una y otra vez, poniéndome de nuevo en pie con una nueva determinación de continuar el viaje con Él”.

3. “He guardado la fe”

En 2 Timoteo 4:7-8, Pablo siente muy cerca los pasos de la muerte y escribe: «He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia”. Su fe estaba intacta hasta el final y tan seguro por lo hecho que aguardaba recompensa. En vano no habían sido sus largas jornadas ministeriales de años, desvelos y esfuerzos. Había cumplido con la tarea encomendada. No solo esperaba su corona sino ver a Aquel que se la otorgaría. ¡Qué dulce espera!

Paul Washer, el conocido pastor bautista americano, pone en claro el deseo supremo de todo ministro de Dios: "¿La tarea más grande del predicador es predicar? No. La tarea más grande del predicador es profundizar la revelación más grande de Dios en la persona de Jesucristo". Una relación que empieza en esta tierra. De hecho, guardar la fe es habernos guardado en Su presencia.

Zetta OK, colaboradora del Equipo VAMOS enseñaron a su congregación la Palabra de Dios”. En mi corazón sabía que quería hacer lo que mi papá me había aconsejado: enseñar la Biblia expositivamente”.

2. “Cumple tu ministerio”

Revista VAMOS marzo 2023

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