
Pocos líderes finalizan bien
Solo un tercio de los líderes terminaron de forma correcta, dice un estudio del Dr. Bobby Clinton de 3500 líderes cristianos.

La realidad del servicio en el campo misionero es una sola, el misionero como todo cristiano debe creer y confiar en las promesas de Dios; no obstante, como en todo, así como la salida al campo pudo tener sus complicaciones, la estadía y posterior salida no están exentas de aquellas pruebas.
Una de las razones por las que muchos misioneros latinos están sufriendo y regresando del campo antes de tiempo es por un débil cuidado integral de parte del equipo enviador.
Por otro lado, también pueden experimentar el Problema de Aculturación (pueden presentarse cada vez que alguien cambia de cultura) durante el retorno. Es muy común en aproximadamente dos tercios de la gente que al regresar a su país experimenten gran incomodidad. El otro tercio retorna con poca dificultad más allá de un relativamente rápido, ajuste a los cambios tecnológicos. La gente usualmente espera un problema de aculturación cuando entra a una cultura anfitriona debido al término más ampliamente usado de “choque cultural”. Sin embargo, durante el regreso a su cultura de origen mucha gente se sorprende al encontrarse que existe un “choque cultural de reversa”, y éste es frecuentemente aún más difícil; afirman Ron & Bonnie Koteskey de New Hope international Ministries.
Además de ello, no es ajeno a muchas iglesias que muchas veces no se encuentra un servidor preparado para continuar la labor del misionero saliente o la mayor condición para “recibir la antorcha”, un corazón dispuesto y ardiente por el campo misionero que está despidiendo a su misionero.
En ese orden de ideas, la idea de entregar la responsabilidad de seguir con el discipulado en el campo misionero o en una iglesia local a un pastor o siervo joven e inexperto puede parecer impensable, especialmente en un contexto de inmigrantes. Como resultado, un pastor principal saliente o un misionero puede verse tentado a aferrarse firmemente a su posición y resistirse a ayudar a quien ocupará su lugar. Puede comunicar sutilmente a la iglesia que no confía del todo en el nuevo siervo, lo que hace que él se enfrente a una batalla cuesta arriba
desde el principio.
El pastor principal de la Iglesia Community Christian Alliance en Granada Hills, California, Erick Loh, nos comparte lo que fue su transición es su mentoría y afirmación lo que destacó.
El pastor saliente se reunía conmigo todas las semanas para ayudarme a crecer como pastor. Me invitó a hacer preguntas e incluso a estar en desacuerdo con él. Me animó y siempre buscó edificarme a los ojos de la iglesia. Cuando se fue, entregó todo y no se guardó nada para él. Él me modeló la verdad: la iglesia no se trata de ningún pastor, sino de Cristo (Efesios 3:21).
Pastor o siervo de Dios, si te encuentras en una posición en la que puedes compartir de ti mismo para empoderar a otro pastor, recuerda: abre las manos y señala a la iglesia hacia Cristo.
Formas en que los líderes terminan mal 1. No se preparan para el cambio 2. No se comunican bien 3. No dejan buenos registros u otro material
necesario 4. No dejan fondos suficientes 5. No ceden el control (Micro gestión) 6. Chismes o falta de respeto por el nuevo líder 7. Cambio repentino y abrupto
Piensa en el último ministerio que dejaste.
¿Cómo saliste? ¿Dejaste a alguien con todas las herramientas para seguir adelante? ¿Lo dejaste de forma que todos se sintieran bien emocionalmente?

Solo un tercio de los líderes terminaron de forma correcta, dice un estudio del Dr. Bobby Clinton de 3500 líderes cristianos.

¿Por qué no se notan sus limitaciones? ¿Por qué alguien no interviene y reemplaza al CEO o al jefe de sección, especialmente si no están haciendo su trabajo?

En términos generales no somos muy buenos en Latinoamérica para hacer transiciones en el ministerio y liderazgo, es común encontrar personas mayores que siguen