
Terminando bien
Una de las cosas que pueden aumentar tu estrés al volver es no dejar el campo de misión correctamente. La última parte de Hechos 20 nos da un buen ejemplo de misioneros yéndose bien.

¡Cuánto gozo trae a la iglesia al recibir de nuevo a un miembro de la familia! Sin embargo, debemos tener presente que quienes regresan, no son las mismas personas que salieron.
Han aprendido, han crecido y han experimentado muchas cosas que los han marcado.
“El apoyo pastoral es necesario también cuando los misioneros regresan a sus hogares. Vuelven a su cultura de origen y a veces quedan tan consternados como cuando llegaron la primera vez al campo de labor”, dice Rudy Girón, expresidente de COMIBAM Internacional. El proceso de retorno no es fácil; así que, no debemos sorprendernos que estén emocionalmente sensibles o confundidos.
“Necesitamos sintonizar nuestro corazón, actitudes, palabras, expresiones, miradas y expectativas. NO a lo que nosotros sentimos sino a cómo ellos necesitan ser recibidos”, dice Claudia Bustamante, autora de Cuidado Integral. Pregúntales, conversen, qué prefieren hacer, qué les gustaría. No dejen de recibirlos en el aeropuerto y hacerles saber que el tiempo sí pasó pero ustedes siguen estando allí, queriéndolos como el primer día.
“Cuando el obrero vuelve a su país necesita ser escuchado. No solo cinco minutos en un culto del domingo, sino en varias oportunidades. El misionero necesita contar sus historias a las personas interesadas. Hay que hacerle sentir que la obra no es solo de él, sino de toda la iglesia y la agencia. El ser escuchado ayuda al misionero a procesar sus experiencias y a aprender de ellas”, dice Mario Loss, quien sirvió en Uruguay.
Ron y Bonnie Koteskey, autores de Regresando a casa dicen: “La transición del retorno”, que el proceso de readaptación de los misioneros dura semanas o incluso meses, durante los cuales ellos se sienten como extranjeros, como si todavía no estuvieran “en casa”.
Es por eso que obtener el apoyo por parte de quienes los reciben es fundamental. La comprensión, amor y las ganas de escuchar son necesarios cuando recibimos de vuelta a nuestros preciados obreros.

Una de las cosas que pueden aumentar tu estrés al volver es no dejar el campo de misión correctamente. La última parte de Hechos 20 nos da un buen ejemplo de misioneros yéndose bien.

Una conversación con Edgard Rueda Miranda, director de Jibacam

Viaje de Reingreso: La expectativa que genera el regreso de un ser querido es bastante alta, por tanto, deben estar listos para hacer de su reingreso un gran momento. La multitud mostró dos actitudes fundamentales: gozo y expectativa. Con ellas manifestadas para su misionero, su reingreso será una exitosa fiesta. Descanso: Si Jesús ordenó a