
Un testimonio saludable de cuidado
Cuando vino la expulsión en el norte de África en el año 2009, salieron como 100 obreros latinos.

Una pastora de una iglesia que nos apoya constantemente se comunicaba con nosotros para saber cómo estábamos y conocer con interés las implicaciones de servir en el Amazonas específicamente.
No se interesaba tanto por los logros o frutos del trabajo sino por nuestro bienestar y ánimo para continuar sirviendo en esta área geográfica tan complicada cultural y económicamente. Eso nos daba alivio y oportunidades para compartir nuestras ansiedades y necesidades con confianza.
El tener personas interesadas en cuidar de nosotros como personas es una muestra clara de cuidado integral. Los misioneros somos personas con las mismas necesidades y limitaciones que cualquier creyente u obrero en el ministerio, solo que en un contexto transcultural.
Tener personas que te animen e inviten a compartir tus ansiedades, miedos, debilidades y necesidades contribuye al alivio y equilibrio emocional, así como también a la búsqueda de soluciones y salidas a las situaciones que comúnmente atravesamos en el campo misionero y no atendemos conscientemente.
Luis y Luz Lara, misioneros con WEC en el Amazonas de Brasil

Cuando vino la expulsión en el norte de África en el año 2009, salieron como 100 obreros latinos.

La mayoría de los obreros salieron bajo las promesas de las palabras humanas, de la buena intención, del cariño, del afecto. “Te vamos a cuidar”.

Muchas veces encontramos pensamientos equivocados dentro de las iglesias sobre el rol del cuidador, pensando que deben ser perfectos y que es su deber tener la