
El que cuida de modo perfecto es Dios
La mayoría de los obreros salieron bajo las promesas de las palabras humanas, de la buena intención, del cariño, del afecto. “Te vamos a cuidar”.

A pesar de que disponemos de una amplia variedad de herramientas y técnicas para brindar el cuidado integral, todavía existe una brecha entre la teoría y la práctica, entre lo que se dice y lo que se hace. Vale la pena, por tanto, prestar atención a este sentir y profundizar más en este tipo de aseveraciones y sentimientos, ya que puede haber diferentes entendimientos, tanto por parte del proveedor como del receptor, de lo que significa proveer cuidado integral.
El gran esfuerzo recae en el obrero mismo: se trata de nutrir y desarrollar a los obreros, de invertir en su salud integral, de prepararlos, equiparlos y empoderarlos, de promover resiliencia y longevidad en ellos. Sin embargo, me parece que el dilema no está en el qué, sino en el cómo deberíamos hacerlo.
Para empezar, se ha estado debatiendo quién tiene la responsabilidad de cuidar a los obreros: si la responsabilidad es solo de la iglesia enviadora, de la agencia que facilitó el envío, o de la iglesia receptora. Pero lo bueno es que ya estamos comprendiendo que la respuesta correcta es TODAS LAS ANTERIORES, y que se están haciendo esfuerzos para trabajar en coordinación y colaboración, a través de referencias, entre todos los actores del envío.
Una de las grandes barreras que tienen la mayoría de los obreros, por no decir todos, para no recibir cuidado integral, es el principio de privacidad y confidencialidad. Los proveedores de cuidado integral deberíamos comprometernos con el obrero, firmado en un documento, a no compartir con nadie
• Es un estrés continuo levantar y mantener su apoyo financiero. • Se sienten mal por tomar tiempos de descanso o vacaciones porque alguien está dando para que estén en el campo. • Falta de entendimiento/juzgar: lo hacen sentir mal por el presupuesto real. • Un regalo o detalle es muy apreciado. (Ej. un descanso, en algo que nunca gastarían, una comida, una visita, etc.) • Las iglesias deben acompañar sus palabras con un compromiso mayor con las finanzas.
Investigaciones y entrevistas de la Revista VAMOS
la información provista por el obrero, salvo por los casos de excepción que deben ser aclarados en el mismo documento. Esto le garantizará al obrero la confianza de compartir sus inquietudes y luchas y nos ayudaría a los proveedores a cumplir con el objetivo del cuidado integral.
También es importante practicar evaluaciones periódicas en cuanto al bienestar general del obrero con el fin de prevenir el agotamiento, la fatiga por compasión y el trauma vicario en ellos, donde se evalúa su salud tanto física como mental, espiritual, financiera, social y emocional. A través de esta herramienta se mide y se evalúan, entre otras dimensiones, las condiciones de trabajo, las relaciones interpersonales, la comunicación interna, la estructura organizacional, el reconocimiento y promoción, la motivación y satisfacción, y la salud mental.
Hay muchas más herramientas y procedimientos que se pueden aplicar, como por ejemplo el debriefing, la intervención en situaciones de crisis, etc., pero el punto es que
estos procedimientos son
lo que harán que el cuidado
integral llegue directamente
a los obreros y que las
visitas presenciales o
virtuales tengan propósito,
y así pasemos de la teoría
a la práctica.
Abel Bonilla, sirviendo con SIM Latinoamérica
“No solo se trata de dinero, Dios ha sido fiel, pero NECESITO a mi iglesia conmigo”.

La mayoría de los obreros salieron bajo las promesas de las palabras humanas, de la buena intención, del cariño, del afecto. “Te vamos a cuidar”.

Muchas veces encontramos pensamientos equivocados dentro de las iglesias sobre el rol del cuidador, pensando que deben ser perfectos y que es su deber tener la

ESPIRITUALMENTE: Enfrentarás guerras espirituales en el campo. Necesitas estar listo. Además, debes pedir apoyo en oración. Forma un “grupo general”: un grupo grande de personas que oren por ti mensualmente. Y un “grupo de confianza”: amigos que escojas para que oren por cosas específicas y estén disponibles en cualquier momento para llamarlos. TEOLÓGICAMENTE: Un misionero va a