Dar y recibir críticas

Dar y recibir críticas

Como misionero, parte del carácter que necesitas desarrollar —antes y durante tu trabajo en el campo— se evidencia en tu capacidad para recibir críticas de otros, así como en tu habilidad para ofrecer corrección a otra persona. El propósito debe ser siempre contribuir a la edificación y crecimiento del otro, de su relación con Dios y del Cuerpo de Cristo. También es importante analizar en oración cuáles son tus motivaciones al corregir a alguien. La crítica también es una vía de doble sentido: darla y recibirla bien.

• Ora y reflexiona sobre tus motivaciones. ¿Qué te impulsa a corregir a la otra persona? • Define con claridad las áreas de crecimiento que observas en esa persona y llévale a que descubra lo que debe cambiar.

Cuida el tiempo y el lugar • La corrección siempre debe ser privada, no en público. • Considera el estado emocional del otro: si está bajo estrés o muy sensible, tu forma de expresarte debe ajustarse con empatía.

Comunicación efectiva y compasiva • Establece diálogo, no un monólogo. Haz preguntas que te ayuden a comprender mejor la situación. • Escucha activamente, sin suposiciones previas. Averigua si ambos ven el problema desde la misma perspectiva. • Mantente abierto: quizá haya hechos que desconoces, y eso podría llevarte a ajustar tu perspectiva mientras conversan.

• Sé claro y específico. Di con cuidado qué aspecto quieres señalar. • Sé diplomático y respetuoso: enfócate en el problema, no en la persona. • Evita generalizaciones, juicios personales y etiquetas. • Según la situación, pídele a la persona que proponga una solución, o plantea tú una. • Si no se pide compromiso al cambio, existe el riesgo de que nada se modifique.

Las tres etapas del proceso:

1. Escucha con calma. Mantente sereno, evita reaccionar de inmediato. Respira y escucha sin interrumpir ni justificarte.

2. Clarifica el problema. Pregunta con respeto a qué se refiere la crítica. Ayuda al otro a ser específico y objetivo. Usa frases como:

“¿Qué parte de mi acción te preocupa?” o “¿Qué crees que podría mejorar?”

3. Busca una solución. Sugiere o solicita ideas concretas para mejorar. Si es apropiado, comprométete a cambiar algún aspecto y agradece el aporte.

• No huir, negar, defenderse, justificarse o responder

con “sí, pero. . .” • No discutir o atacar en respuesta. • No asumir que toda crítica es destructiva: incluso si

está mal expresada, puede tener algo valioso.

1. Piensa en la última vez que tuviste que confrontar a alguien. ¿Qué podrías haber hecho mejor? 2. Piensa en la última vez que alguien te confrontó. ¿Cómo podrías haber reaccionado mejor?

Revista VAMOS septiembre 2025

Carácter misionero

Artículo 14 de 26 en esta edición

Ver la edición

Sigue leyendo esta edición

Ver los 26 artículos →
Lo que está dentro, siempre sale a la luz

Lo que está dentro, siempre sale a la luz

El fruto del Espíritu nos ofrece una guía clara para evaluar nuestro carácter: amor, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.

Transformación de nuestro carácter

Transformación de nuestro carácter

"Por lo tanto, todos nosotros, que miramos la gloria del Señor a cara descubierta, como en un espejo, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen