
Reconociendo nuestras fallas
Como misioneros, es fundamental aceptar que vamos a cometer errores —dentro y fuera del campo—. Estamos en constante proceso de cambio, crecimiento y madurez.

La perseverancia es parte esencial del caminar con Cristo. A través de las pruebas y dificultades, aprendemos de Él y crecemos en la fe.
• Que en nuestra debilidad, Su poder permanece fuerte. (2 Corintios 12:9) • Que al perseverar por amor a Cristo, lo glorificamos con nuestra vida. (Mateo 5:16)
Es difícil llegar hasta donde viven. Es difícil aprender su idioma. Es difícil comprender su cosmovisión.
• El camino al campo puede tomar entre 7 y 15 años. • Una vez allí, comienza una nueva etapa de preparación. • Aprender uno, dos o incluso tres idiomas requiere paciencia y humildad. • La cosecha tarda… pero Dios no se apresura. Él forma corazones mientras sembramos.
Paciencia y perseverancia:
El carácter del misionero será probado una y otra vez. La perseverancia no es opcional—es parte del llamado. • Obtener y mantener una visa puede ser un proceso largo y cambiante. • Levantar apoyo financiero requiere constancia y fe. • Comunicar en otro idioma implica humildad, errores y aprendizaje continuo. • Comprender una cosmovisión diferente toma tiempo, escucha y empatía. • Los pueblos no alcanzados son difíciles de acceder, y los frutos pueden tardar en llegar. • Trabajar en equipos multiculturales exige sensibilidad, flexibilidad y gracia. • Los conflictos interpersonales son inevitables, pero también oportunidades para crecer. • Extrañar a la familia y al país de origen es parte del costo emocional del llamado.

Como misioneros, es fundamental aceptar que vamos a cometer errores —dentro y fuera del campo—. Estamos en constante proceso de cambio, crecimiento y madurez.

Todos necesitamos ser corregidos para evitar problemas en nuestra vida diaria y ministerio.

El fruto del Espíritu nos ofrece una guía clara para evaluar nuestro carácter: amor, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.