El significado de "atar y desatar"

El significado de "atar y desatar"

En las últimas décadas ha surgido una idea popular —aunque parece errónea— de que “atar y desatar” se refiere a “atar a los demonios.” Sin embargo, la evidencia histórica muestra que esta frase tenía otros significados en el mundo antiguo.

Por ejemplo, los rabinos del primer siglo usaban “atar y desatar” como metáfora para declarar lo prohibido y lo permitido. En Mateo 18:18, Jesús retoma esta expresión en su contexto y otorga autoridad a sus discípulos para establecer normas y reglamentos en la nueva iglesia, tanto en doctrina como en conducta (véase Mateo 18:15–17 sobre la disciplina).

Las Epístolas son un resultado y una prueba de este ejercicio de autoridad.

Además, al conectar la frase “atar y desatar” con “las llaves” (Mateo 16:19), encontramos otra idea antigua: la admisión y la exclusión. Así, Pedro en Hechos “admitió” la entrada al Reino a los judíos (cap. 2), a los samaritanos (cap. 8) y a los gentiles (cap. 10; cf. 15:10). Pero también “excluyó” a los líderes religiosos (4:8–12) y a Simón (8:21). Todos los discípulos compartieron esta responsabilidad (Juan 20:23).

“Atar a los demonios” es un énfasis moderno con poca evidencia antigua. Ningún texto bíblico afirma que un apóstol haya atado al enemigo. El significado original de “atar y desatar” se relaciona con lo prohibido o permitido, y con la admisión o exclusión. Marcos 3:27 y Judas 6 describen acciones de Dios (ver también Apocalipsis 20:2), no nuestras, confirmando que “El Hijo de Dios fue enviado precisamente para destruir las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

También notamos que, mientras los Evangelios y Hechos mencionan la expulsión de demonios, las Epístolas no lo hacen.

Surge entonces una pregunta importante: ¿tenemos otras armas para enfrentar al enemigo? La

Revista VAMOS marzo 2026

Lucha espiritual

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