
Nuevos hábitos como respuesta para combatir la ansiedad
Los trastornos de ansiedad se han disparado durante la crisis sanitaria del 2020 y el cómo abordarlos es una consulta recurrente.

Por ello, el discipulado y consejería deberían continuar y con mayor énfasis por estos medios en el contexto actual. Videollamadas, llamadas, mensajes, etc., hay muchas formas de lograrlo.
Como Iglesia debemos ser conscientes que esta crisis llegó a todos: lideres, pastores, feligreses; por lo que debemos apoyarnos unos a otros. Muchos han perdido familiares, amigos; salud, trabajos, ahorros, etc. El acompañamiento durante estos procesos es vital.
Asimismo, cuando nuevamente se abran los templos, no intentemos dar vuelta la página y regresar a la normalidad. Muchos se reincorporarán a la iglesia sin miembros de sus familias o sin realmente sentirse parte del cuerpo de Cristo producto de las consecuencias del dolor y la soledad experimentadas. Debemos hacernos cargo del pesar que esto significará para muchos.
Como Iglesia podemos cumplir nuestro rol reconciliador y restaurador proveyendo espacios de confianza y seguridad, brindado consuelo y esperanzas realistas. Las cosas no volverán a ser como antes, pero podemos afirmar que Dios nos restaurará en Él y en nuestras relaciones con otros.

Los trastornos de ansiedad se han disparado durante la crisis sanitaria del 2020 y el cómo abordarlos es una consulta recurrente.

Existe una relación directa entre personalidad y orientación vocacional. Por ejemplo, alguien con una personalidad orientada a la gente es un buen candidato a una profesión de servicio, o, por el contrario, una persona cuya personalidad es rigurosa y organizada es un buen candidato para una profesión donde se requiera el uso de las ciencias exactas como ingeniería, etc.

No hay una forma segura de prevenir un trastorno. Las personas heredan ciertas tendencias hacia ciertos trastornos y si la depresión está presente en tu historia familiar, eres un candidato más proclive a padecerla.