Entender y adoptar la cultura es clave para la efectividad en el campo. El esfuerzo por contextualizar el mensaje se puede percibir por el uso del idioma y las formas locales de culto y adoración, las cuales son parte intrínseca de las culturas representadas en cada ministerio de campo.
Sin embargo, hay que distinguir entre la gente y sus costumbres; el obrero corre el riesgo de rechazar a la gente al rechazar su cultura. En otras palabras, el obrero debe de esforzarse por adaptarse a la cultura y a la gente que lo recibe.
No está obligado a aceptarlo todo, pero si no se adapta tendrá dificultad en comunicar el Evangelio de Cristo.
Levi DeCarvalho, en su investigación: “Fortalezas y debilidades del movimiento misionero iberoamericano”.
“La adaptación cultural es muy importante para alcanzar a los que no han escuchado el Evangelio. Es necesario sentirse parte de la comunidad con la que se va a compartir para ser un canal de bendiciones para ellos.”
Jean y Diana Alexis, nuevos obreros en Madagascar de Impacto Mundial en Ecuador
“Observar las diferencias culturales. Toda cultura tiene su encanto y su propio desencanto. Uno de los esfuerzos que hace un misionero es amar a la gente donde sirve y apreciar su cultura, costumbre e idioma.”
Lázaro Pascual, sirviendo en España