
Movilizar a los adultos mayores
Los adultos mayores son agentes preciosos de Dios que han de dejar un legado de fe, esperanza y amor.

Hoy en día los cristianos mayores que se están jubilando, en promedio, vivirán otros 20 años o más, y todavía tienen mucho para dar. Sus hijos han crecido y ahora buscan un propósito fresco y oportunidades para ser útiles.
Las implicaciones de estas verdades son masivas para los cristianos, las iglesias y las misiones. Los adultos maduros no son un grupo demográfico para ser apaciguado; son un grupo demográfico para ser movilizado.
“La estrategia movilizadora para los adultos mayores en algunos casos tiende a ser diferente, pero no menos importante,” dijo Jony Marca, pastor en Bolivia.
Aprovechar el tiempo, sabiduría, discernimiento, relaciones, dinero e influencia – esencialmente, su vida – por la causa de los jóvenes es el mayor legado que se les dejará.
Hay que mostrarles que aún hay cosas nuevas por hacer, animarlos a que inviertan lo que tienen. Animarlos a que usen bien su tiempo y sus recursos económicos para la misión. Hoy, oportunidades sin precedentes abundan para los jubilados que significativamente se comprometen en la misión de Dios.
“Argumentaría que los retirados—no la nueva generación—están posicionados y listos para hacer la mayor contribución para la Gran Comisión en las siguientes dos décadas”, dijo Paul Akin, de IMB.
“Millones de hombres y mujeres cristianos están terminando sus carreras formales a los sesenta años, y para la mayoría de ellos habrá unos buenos veinte años antes de que sus capacidades físicas y mentales fallen. ¿Qué significará vivir esos años finales para la gloria de Cristo? ¿Cómo los viviremos de tal manera que mostremos que Cristo es nuestro más grande tesoro?”
Rev. John Piper, pastor en EE.UU.

Los adultos mayores son agentes preciosos de Dios que han de dejar un legado de fe, esperanza y amor.

Dios un día me dijo, “Yo no miro tu certificado de nacimiento para ver tu edad. ¡Yo, miro tu corazón dispuesto a obedecerme!”

Rara vez tomamos en cuenta las temporadas de arar, plantar, regar y desherbar que preceden a la cosecha.