Aprendiendo de las ofensas

Aprendiendo de las ofensas

Yo estaba en shock por algunas maneras de vestirse de las jóvenes zulúes, cuando venían a la iglesia, con la ropa bien apretada y escotes. Entonces, yo les hacía preguntas y ellos no me explicaban mucho, más bien me decían: “no juzgues, eso es así por su cultura”. Y la mayoría de las respuestas eran, “esa es su cultura”. Por ende, yo comencé a sentirme mal y a dejar de preguntar.

Tuvimos algunas diferencias, donde mis reacciones y actitudes les ofendieron y yo también me sentí ofendida por algunas acciones de ellos. Claro, sus acciones eran más disimuladas y las mías eran más expresivas y esto es por nuestras culturas y personalidades.

Ellos me escribieron una carta para decirme cómo se sentían y lo que pensaban de mí. No me llamaron para hablar, yo hubiera querido hacerlo cara a cara. Pero me di cuenta que esa era su forma de comunicarse en esa situación, entonces la acepté y más adelante tuvimos la oportunidad de hablar otra vez. Ellos se dieron cuenta que mis reacciones no eran intencionales y que era parte de mi adaptación, del choque cultural (porque ellos ya tenían un poco más de años en Sudáfrica que yo).

Ahora tenemos una buena relación, gracias a Dios. Y cuando necesito apoyo, ellos están dispuestos para ayudarme, y cuando ellos lo necesitan yo también los ayudo.

Nery Torres, sirviendo con SIM en Sudáfrica