Comunicar bien es amar

Comunicar bien es amar

En otras palabras, esto consiste en escuchar a una persona sin prejuicios, poniéndose en su lugar y prestando una atención total.

Algo que trae problemas en la comunicación efectiva es que al recibir los mensajes no alcanzamos a decodificarlos adecuadamente. Esto por diferentes motivos, ya sean culturales, percepciones diferentes, interferencias internas y/o externas. Por eso es preciso que desarrollemos en nuestras comunicaciones la retroalimentación, pues esto ayudará a aclarar dudas para que el mensaje sea claro.

En los equipos de trabajo ministerial la comunicación efectiva es imperativa, para el buen desarrollo de la organización. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que nuestra comunicación sea: honesta, dosificada y constructiva. Si estas características no existen, conllevará a problemas.

Por último, deseo que reflexionemos cómo Jesús nos modela la importancia de la comunicación efectiva. Por ejemplo, cuando él enseñaba por medio de parábolas se creaban incógnitas, y él traía claridad a sus discípulos por medio de ampliar la información (Mt 13:18) para que no hubiera malas interpretaciones.

Agradezcamos a Dios por el don de la comunicación y honrémoslo al ser cada vez más efectivos en esta.

Orlando Amor, pastor, conferencista y docente en el Instituto de Desarrollo de Líderes, SEPAL USA