El equipo: tu familia extendida

El equipo: tu familia extendida

“Fue la primera vez que estuve con compañeros de diferentes culturas y países, la verdad estaba nerviosa al principio. Pensaba si iba a poder comunicarme con ellos, si es que me agradarían o yo les agradaría a ellos”, dijo Monserrat.

A ella lo que le ayudó a poder encontrar tranquilidad y sentir una convivencia más fluida fue orar. También, tener una actitud de humildad que le permitiera aprender de todos.

“Oré que Dios me diera amor, paciencia y afinidad, para comprender que mi cultura y mi forma de pensar no es la única y la más correcta. Existen otras que me pueden complementar, aprender a ser humilde, aceptar mis errores y dejar que me enseñen”, dijo Monse.

Al ser un equipo con diferentes nacionalidades, como la australiana, la portuguesa, la mexicana, y la estadounidense, esto ocasionó que el idioma base cambiará al inglés. Monse dijo: “sentíamos que el inglés amortiguaba para los no hablantes ingleses”.

Para Monse la convivencia en equipo es muy importante, aun cuando hay situaciones difíciles, pues el equipo es esa familia extendida que Dios da al misionero, cuando está lejos de casa. Monse encontró el apoyo en su equipo, como apoyo familiar y de convivencia.

“Muchas veces se piensa que el equipo solo es para que el líder de órdenes y el resto del equipo obedezca, pero es más que eso, porque el equipo es tu familia cuando estás lejos de tu país. Llegan a ser esas personas casi como tu hermana, madre, padre, incluso abuelo o abuela. Y para eso es el equipo, porque Dios no nos mandó a estar solos”.

Un equipo multicultural es muy diferente a lo que Monse estaba acostumbrada, pero en medio de esas diferencias, Dios le permitió aprender que no todos pensamos igual y que la flexibilidad de adaptación es muy importante.

Ella también menciona que aunque los miembros de su equipo, no eran tan cálidos como los latinoamericanos cuando pasaban situaciones difíciles, todos sabían que podían contar con los demás miembros del equipo, pues sentían esa familia extendida en su convivencia diaria.

“El equipo no era perfecto, algunas veces como equipo veíamos que necesitábamos amarnos, hablar, ser escuchados, llorar. Así que aprendí a reír con ellos, fueron personas que Dios utilizó para que pudiera ver lo que necesitaba ejercitar en mi vida”, dijo Monserrat. Merari Garcia, colaboradora del Equipo VAMOS