Llevándose bien con otras culturas

Llevándose bien con otras culturas

Otras cosas que pasan con este equipo son que los latinos suelen ofenderse con las europeas por ser tan directas y tratar los problemas en medio de una reunión; para ellos es mejor hablar esas cosas en privado. Mientras que las europeas se sienten incómodas porque los latinos suelen saludar con un beso en la mejilla.

Incluso entre los mismos latinos hay diferencias porque son de países diferentes y tienen una manera distinta de expresar y decir las cosas.

A esto se le suma la diferencia de los idiomas, contextos y costumbres, esto hace que el trabajo en equipo sea un desafío, pues los problemas no tardan en aparecer. Ejemplo de esto lo vemos en los siguientes testimonios:

“Mi cultura busca muchas veces la pelea y la cultura donde estábamos sirviendo también, pero la cultura de mis hermanos colaboradores del Señor era más sobria, más diplomática y eso actuaba como un filtro en mi entorno”, dijo Grace quien sirve en el Medio Oriente.

Hoy en día, al trabajo en equipo se le suma un nuevo desafío. Los equipos son cada vez más multiculturales. Son misioneros de todas partes del mundo, intentando trabajar juntos.

“Ha sido una aventura llena de gracia, pues siempre debemos tener en cuenta que culturalmente somos distintos, que nuestras costumbres y tradiciones cambian, pero seguimos, servimos y tratamos de agradar al mismo Señor.

Dios nos capacita para vernos como una familia espiritual; claro, hay retos, pero viendo al Señor podemos hacer con fidelidad nuestro trabajo”, dijo Marvin Pirir, guatemalteco sirviendo en República Dominica.

Los misioneros no solo deben lidiar con los problemas que surgen en el trabajo de campo, sino que deben sumarles a estos el choque cultural con las diferentes personas de su propio equipo de trabajo misionero.

“Nos llama a salir de nuestra zona de confort, se pueden generar conflictos cuando alguien se siente superior o cree que es superior o inferior por su cultura. Definitivamente se requiere de una disposición interna a querer trabajar juntos valorando y respetando al otro”, dijo Nery Torres, sirviendo con SIM en Sudáfrica.

Aunque los desafíos parecieran convertirse en obstáculos, la realidad es que trabajar en equipo es muy enriquecedor, y Dios está dando una oportunidad para sacar las riquezas de muchas culturas y proclamar Su Evangelio entre las naciones.

“Para disfrutar de ser equipo, tenemos que superar la inmadurez (creerse superior a alguien porque vienes de un país desarrollado o menos porque vienes de un país subdesarrollado)”, dijo Grace.

A veces otros miembros del equipo llegan a ser envidiosos con los obreros latinos porque ellos forman rápidamente relaciones con la gente local, olvidando que juntos podemos buscar lo mejor de cada uno, para la gloria de Dios.

“Hay un gozo profundo y un sentimiento de satisfacción al trabajar con equipos multiculturales en los que el amor de Cristo nos constriñe, el cumplimiento de amistades auténticas nos dinamiza y la causa común de dar a conocer la gloria de Dios entre las naciones nos impulsa”, dijo Galen Burkholder, quien sirve con Global disciples.