
Nuestro verdadero y máximo Jefe
No soy indiferente al desaliento de sentirse menospreciado, pero a través de los años, he encontrado gran ayuda en la exhortación del apóstol Pablo en Colosenses 3:22: Ustedes los siervos, obedezcan en todo a sus amos terrenales, no sólo cuando los ven, como si quisieran agradar a sus semejantes, sino con sinceridad de corazón, por temor a Dios.











