
La alegría y tristeza de mamá
Alexandra Mantilla fue misionera en Uruguay por varios años y durante ese tiempo su mamá vivió en carne propia lo que era tener a una hija lejos.


Alexandra Mantilla fue misionera en Uruguay por varios años y durante ese tiempo su mamá vivió en carne propia lo que era tener a una hija lejos.

Salir al campo involucra todo un proceso de transformación. Si bien el obrero sabe que es su llamado y confía en que Dios cuidará de él a donde vaya y de la familia que se queda aquí, es inevitable que haya sentimientos encontrados y cierta preocupación por lo que pasará con la familia que de

Dios no reservó la Gran Comisión solo para estudiantes de seminario o plantadores de iglesias. Nos la encargó a cada uno de nosotros, y prometió estar con nosotros mientras llevamos el Evangelio hasta los confines de la tierra. “ Nunca he escrito un sermón en algún otro idioma, pero escribo publicaciones en las redes sociales

Cuando preguntaron a un misionero si le gustaría que su iglesia enviadora practicara un cuidado y seguimiento a su familia, él respondió: “Sería muy importante para mí que alguien los acompañe, les mostraría el amor y cuidado de Dios y sería un buen testimonio para mi familia no creyente de lo que la iglesia es

El presupuesto es algo importante en cualquier tipo de organización, y las iglesias no son inmunes a preocupaciones relacionadas. Para muchos, el cuidado integral implica ‘un gran gasto’ y peor si pensamos en cuidar también a la familia del obrero que se queda. Sin embargo, ¡nada podría estar más lejos de la verdad! Lo cierto

Cualquier padre, que entienda la importancia de la familia a la luz de la palabra, anhela un hogar lleno de amor y felicidad, pero, sobre todo, anhela un hogar con una misión que sobrepase los propios anhelos o sueños de cada uno de los integrantes. Y el hablar del momento en que uno de los

No debería ser un trabajo asignado, sino uno consciente

Somos equipo para ser más efectivos

El noviazgo en Cristo

Escrito por Juana, obrera peruana

“El techo de tu iglesia está goteando, ven y arréglalo, por favor”, fue el mensaje enviado a un grupo de jóvenes que realizaron un viaje de corto plazo a Guyana, en Sudamérica, donde construyeron una iglesia en tres semanas.

Una herramienta poderosa