
Cuando la misión duele y el carácter es puesto a prueba
La misión cristiana no siempre ocurre en contextos receptivos ni con resultados visibles.


La misión cristiana no siempre ocurre en contextos receptivos ni con resultados visibles.

El carácter del siervo de Dios se forma a lo largo de la vida cristiana, bajo la obra continua del Espíritu Santo.

Hace años, viajábamos al Norte de Potosí con jóvenes de Cochabamba, pero nos dimos cuenta de algo importante: muchos no estaban preparados para los desafíos de

He tenido el privilegio de acompañar a jóvenes valientes, con el deseo sincero de prepararse para servir en el campo transcultural.

"Por lo tanto, todos nosotros, que miramos la gloria del Señor a cara descubierta, como en un espejo, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen

El fruto del Espíritu nos ofrece una guía clara para evaluar nuestro carácter: amor, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.

Todos necesitamos ser corregidos para evitar problemas en nuestra vida diaria y ministerio.

Como misioneros, es fundamental aceptar que vamos a cometer errores —dentro y fuera del campo—. Estamos en constante proceso de cambio, crecimiento y madurez.

Como misionero, parte del carácter que necesitas desarrollar —antes y durante tu trabajo en el campo— se evidencia en tu capacidad para recibir críticas de otro

La perseverancia es parte esencial del caminar con Cristo. A través de las pruebas y dificultades, aprendemos de Él y crecemos en la fe.

El carácter se revela en cómo reaccionamos sin pensar. Es lo que brota espontáneamente, y en realidad, todo fluye de lo que hay en el corazón (Proverbios 4:23).

"Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza." (Gálatas 5:22–23)