
Todo el mundo se va
“He vivido una vida muy privilegiada, pero he experimentado mucha tristeza”, dijo un HTC de 25 años.

Revista VAMOS
Crecer en diferentes lugares, con diversas costumbres; estudiar en casa o en un internado, ayudar a papá y mamá en misiones; mudarse, despedirse de amigos muchas veces, dar su testimonio en las iglesias… son actividades que forman parte de la vida de un HTC y que Dios usará como herramientas útiles para su desarrollo.

“He vivido una vida muy privilegiada, pero he experimentado mucha tristeza”, dijo un HTC de 25 años.

Cuando las etapas de transiciones son predecibles, uno puede sentirse más en control de su vida. Es importante darle el nombre a cada una de las cinco etapas mientras las estés viviendo:

“Mis 3 hijos nacieron en Mongolia, pero Corea ya era un hogar muy querido para ellos,así que estuvieron muy contentos en todos estos años de mudarnos de aquí y para allá.

Tenía 4 años cuando empecé a orar por Chad, África en una alfombra dedicada a la oración por la ventana 10/40. Mi mamá nos inculcó la intercesión por los lugares donde no ha llegado el Evangelio, desde muy niños. Esto marcó mi corazón: hacer a Cristo conocido en las tribus y pueblos lejanos. Tuve el

La adolescencia puede ser sumamente difícil. En esta etapa los hijos experimentan una transición enorme en sus cuerpos, cerebros y madurez. Un cambio fuerte, como mudarse al otro lado del mundo,puede impactarlos de una manera muy dura. También es una época donde sus amistades son más importantes que su relación con sus padres. Los padres

Es necesario que los hijos sepan y estén informados sobre el ministerio que realizan los padres. “Nuestro hijo mayor dice y comenta a otros: ‘nosotros trabajamos ayudando a las mamás adolescentes’.

De visita por el país de sus padres, la pequeña Lucy, de 6 años con cabello castaño, piel clara y con pecas, corrió hacia un puesto de comida en un festival internacional que tenía un cartel donde se leía: "África". Lucy sonrió y dijo a las mujeres que cocinaban: "¡africanas, como yo!".

En una encuesta a padres misioneros de HTC,las respuestas coincidieron en que lo mejor esno dejar a los hijos fuera, sino involucrarlos a lamedida de lo posible.

Para formar parte de la tercera cultura,hay dos características que marcan a sus integrantes.

Tienen una perspectiva más realista del mundo

Según David Pollack, autor del libro “Hijos de la terceracultura: La experiencia de crecer entre mundos”, estas son algunas de sus características.

La mamá de Agustina estaba tan aliviada cuando se enteró de que su hija formaba parte de la tercera cultura, que comentó: “Como se crió en 4 países, ¡seguramente ella es de la cuarta cultura!”.

La mamá de Agustina estaba tan aliviada cuando se enteró de que su hija formaba parte de latercera cultura, que comentó: “Como se crió en 4 países, ¡seguramente ella es de la cuarta cultura!”.

Si bien para la mayoría de nosotros, esta es una pregunta fácil de responder, cuando conozcas a un hijo de la tercera cultura (HTC), ten en cuenta que la respuesta puede ser difícil porque su “lugar de procedencia” y “hogar” es algo relativo.

Jonatan probó marihuana por primera vez a sus 16 años. Y luego, siguieron otras drogas, que lo mantuvieron durante 15 años bajo adicción. “Creo que la rebelión y desobediencia hacia mis padres me llevó a este gran error”, dijo él. A pesar de tener una buena infancia, donde sus padres fueron ejemplo y le mostraron

Para los misioneros, la pandemia del COVID-19 ha traído decisiones increíblemente difíciles, eligiendo quedarse o irse, sopesando las repercusiones de cada decisión. “Hace 2 semanas cerraron el internado, y mis hijas tuvieron que despedirse apresuradamente de sus amigos; algunos se fueron del país, y otros no lo lograron. Cada país maneja diferente esta situación, por

Caminar otra vez por un espacio en blanco puede ser una etapa dura. Si eres padre de un HTC y te encuentras en transición para otro proyecto misionero o de licencia, ten en cuenta estas recomendaciones:

“Mis 3 hijos nacieron en Mongolia, pero Corea ya era un hogar muy querido para ellos, así que estuvieron muy contentos en todos estos años de mudarnos de aquí y para allá. Muchas veces, mis hijos fueron más activos y se relacionaban mejor con la gente local y la cultura. Como padres, aprendimos más bien

Muchos hijos de misioneros acompañan a sus padres a visitar iglesias, con el fin de levantar fondos para su proyecto misionero. Generalmente, ayudan a sus padres presentando culturas, música extranjera o dando su testimonio frente a la congregación. Y entonces, empiezan a ser vistos como ‘pequeños misioneros’. Si los hijos están felices de apoyar a

En una encuesta a padres misioneros de HTC, las respuestas coincidieron en que lo mejor es no dejar a los hijos fuera, sino involucrarlos a la medida de lo posible.

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