Reflexiones y experiencias desde el campo

Formar discípulos que leen los Evangelios

La preocupación que Jesús quiere que tengamos en nuestra vida es clara: los no alcanzados, aquellas personas que no han tenido la posibilidad de saber que Cristo es el único Señor y Salvador.

Una tarea alcanzable: Más y mejor interés

La movilización misionera ha logrado cambios en mi propia vida y la de las iglesias donde he visitado. El centro radica en dar un acompañamiento pleno y efectivo a las congregaciones y sus pastores, haciéndoles notar la necesidad de ir a los no alcanzados.

Socios en el Evangelio

Cuando damos un paso atrás y echamos un buen vistazo a nuestras conferencias misioneras, ¿cuántos realmente siguen adelante con ese apasionado llamamiento para ir al campo? ¿Cinco o diez por ciento de la audiencia? Tal vez alguno más, pero ¿qué pasa con el ochenta o el noventa por ciento que están vitalmente interesados en su parte en la Gran Comisión, pero no sienten el llamado a ir?

Barreras entre los no alcanzados

Hay barreras o paredes que hacen difícil llevar el Evangelio a más de una etnia con un solo esfuerzo. La barrera o pared representa cualquier cosa que impida el flujo del Evangelio entre dos grupos. Por ejemplo:

¿Qué atrae a los musulmanes?

En la investigación de Dudley Woodberry (misionólogo) en Fuller Theological Seminary donde entrevistó a 750 personas con trasfondo musulmán, preguntándoles qué les atrae a los musulmanes a seguir a Jesús. Entre los hallazgos encontrados, dos son importantes:

Un trabajo arduo en equipo por el Reino de los cielos

Cada cultura tiene su propia cosmovisión, tiene cualidades, pero también tiene debilidades. Cuando un misionero se ha desarrollado y trabajado con miembros de su propia cultura, su perspectiva está limitada a la cosmovisión en la cual ha crecido, esto genera grandes problemas al momento de enfrentarse a las culturas con cosmovisiones diferentes.  En el momento

Unidos con un solo propósito

Marvin Pirir y su familia sirven en República Dominicana como misioneros desde hace seis años, sirven en Palabra de Vida Dominica. El Señor les ha permitido ser parte de un equipo multicultural, compuesto por latinos. En el equipo tienen compañeros argentinos, colombianos, mexicanos, nicaragüenses, haitianos, costarricenses, salvadoreños, dominicanos y guatemaltecos.    Marvin y su esposa Sujeiry,